viernes, 27 de febrero de 2009

RUTA POR EL CHINYERO ORGANIZADA POR EL AYUNTAMIENTO DE GRANADILLA




El pasado fin de semana se celebraba una ruta de senderismo a la que se sumaba una veintena de jóvenes de Granadilla para disfrutar de una caminata por la Reserva Natural Especial del Chinyero. La iniciativa, organizada por la Concejalía de Juventud y Fiestas del Ayuntamiento y la colaboración del Grupo de Montañeros de Granadilla, permitió conocer el Chinyero, que se extiende desde los 565 metros a los 1.561 metros de altitud del volcán, y cuya erupción volcánica fue la última en Tenerife, en 1909.

NOTICIA PUBLICADA EN http://www.diariodeavisos.es/ el 27/02/2009

jueves, 26 de febrero de 2009

DESCENSO BARRANCO CARRIZALES


DESCENSO DEL BARRANCO DE CARRIZALES

El grupo al completo, falta Nestor que hace la foto



FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Buenavista del Norte.
COMIENZO: Carrizal Bajo.
FINAL: Carrizal Bajo.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 6-7 horas (i/v).
LONGITUD: 6 Km (i/v)
VENTAJAS: Diversión.
INCONVENIENTES: Largo y penoso ascenso por un sendero sin señalizar y tendente a desaparecer.
TIPO DE RUTA: Descenso de barrancos.




Señal indicadora del comienzo del descenso, a la izq. Nestor, ChoLuis y Francis

DESCRIPCIÓN

Barranco situado en el Parque Rural de Teno, perteneciente al municipio norteño de Buenavista del Norte, mas concretamente en el caserío de Carrizales, el cual se divide en Carrizal Alto y Carrizal Bajo. La cabecera del Barranco se sitúa justo al final de la carretera vecinal que surca los dos caseríos.
Desde el municipio de Buenavista parte la carretera TF-1426 que sube hacia el Valle de El Palmar y que pasa por el Centro de Visitantes del Parque Natural de Teno; a la izquierda de la carretera podremos ver la Montaña del Palmar, característica por tener su estructura formada por varios cortes artificiales. Pasaremos por el Barrio de Las Portelas y sin desviarnos de dicha carretera y después de pasar por Montaña Baracán, encontraremos un cruce a la derecha que nos desviará hasta el caserío propiamente dicho, una vez allí tendremos que dejarnos llevar hasta el final de la vía, donde se alza el Pico de la Silleta y donde hay un pequeño espacio para aparcar varios coches justo donde un cartel nos informa sobre las características del barranco, así como de la advertencia que no se puede descender hasta la playa en época de cría de aves.





El cauce del barranco es evidente y hay una senda descendente que nos acerca al cauce por donde hay un continuo fluir de agua, sólo tenemos que seguirlo y estaremos de lleno en el descenso integral del Barranco de Carrizales. Después de unos destrepes sencillos llegamos a uno de los primeros saltos que tiene unos 15 metros de altura y es una cascada preciosa que termina en una poza de poca profundidad, a partir de aquí se suceden las cascadas de poca altura y muy sencillas de salvar, incluso alguna poza con la suficiente profundidad para lanzarse. Luego la parte media del barranco se transforma y nos rodean paredes de mas de 300 metros de altura y que apenas llegan a una decena de metros de separación la una con la otra, en este tramo está una cascada de unos 9 metros de altura que termina en una poza de mucha profundidad y que se puede salvar saltando desde lo alto, varios destrepes y toboganes separan este tramo del último, que consta del salto mayor de unos 20 metros, de increíble belleza y que discurre por un tobogán erosionado por el continuo fluir de agua. A partir de aqui el cauce del barranco se abre y aparecen los primeros rayos de sol, que se agradecen para calentar un poco el cuerpo del frío acumulado. Un par de destrepes, un tobogán y el paso estrecho por un pequeño agujero que separa dos grandes rocas, nos llevará por un bosque de grandes Tabaibas Amargas (Euphorbia lamarckii) hasta una gran piedra situada en una enorme hendidura del acantilado, lugar idóneo donde luce el sol, para cambiarnos de ropa, reponer fuerzas llenando estómagos y comentar las incidencias del descenso.




Por la vertiente izquierda del barranco y dejándonos llevar por una señal indicadora, parte un mal sendero en fuerte ascenso que nos llevará a pasar por tramos bastantes expuestos hacia el barranco como por ejemplo el Paso del Viento, en el cual hay que extremar las precauciones y mas adelante por el Puente de Cho Luis, un paso delicado compuesto por un minúsculo puente de piedra que salva un pequeño barranquillo. La vegetación consta de un grandioso Tabaibal - Cardonal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii) conjugado con numerosos Balos (Plocama pendula) y acompañado de mucha vegetación atractiva como Aulagas (Launaea arborescens), el Corazoncillo de Masca (Lotus mascaensis) y Cardoncillos (Ceropegia fusca), entre muchas otras. Las paredes del barranco se alzan a mas de 300 metros sobre nuestras cabezas desprendiendo gamas de colores que van desde el negro volcánico hasta los marrones terrosos, dejando entrever entre ellos infinidad de cuevas y pasos de cabras, las cuales podemos oír y ver en los sitios mas inverosímiles y peligrosos para un ser humano. Poco a poco se va suavizando el desnivel del camino y se va abriendo a nuestra vista el Valle del Carrizal coronado por la Cumbre del Carrizal a 908 metros de altitud y Cumbres de Baracán a 1003 de altura. Entre tabaibas y Retamas llegamos a la pista, unas dos horas después de haber empezado la ascensión, que cruza el cauce en la cabecera del barranco y a los pocos metros estaremos en el lugar de aparcamiento de los coches dando a sí por terminado un día de auténtica aventura y diversión.


Ascenciendo por un paisaje vertiginoso y espectacular.


MAS FOTOS





(c) Fotografías de Nestor y Francisco Fariña
Texto de Francisco Fariña

martes, 24 de febrero de 2009

GALERIA DE LOS HUECOS

PARQUE RECREATIVO DE LOS FRAILES - GALERÍA DE LOS HUECOS





TÉRMINO MUNICIPAL: Arafo.
COMIENZO: Parque Recreativo de Los Frailes.
FINAL: Parque recreativo de Los Frailes.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 2:30 horas (i/v).
LONGITUD: 3 Km.
LUGARES DE INTERÉS: Ermita y Parque Recreativo; Galería de los Huecos.
VENTAJAS: Visita de un lugar hisórico del pueblo.
INCONVENIENTES: Sin señalizar.
TIPO DE RUTA: Senderismo.






DESCRIPCIÓN

Desde el municipio de Arafo parte la carretera TF-523 desde el lugar conocido como Pino del Señor, un pequeño santuario edificado en el siglo XIX que alberga una imagen de un pequeño Cristo Crucificado del siglo XVIII a los pies de un gran pino centenario. La historia de este pintoresco sitio se debe a que antiguamente este lugar era un cruce de caminos y alguien encontró un trozo de madera similar a una cruz que colocó a los pies del árbol y todo el que pasaba por el lugar se santiguaba con devoción, a partir de ese momento no se ha perdido esa tradición y la mayoría de habitantes del pueblo a su paso por el lugar hacen lo mismo.
En la trasera de la pequeña capilla está el Centro Turístico, Artesanal y del Agricultor, que actualmente está infrautilizado, ya que sólo hay un bar-restaurante y su uso sólo se resume a una feria de artesanía al año y un mercadillo una vez a la semana.




Las Lajas de Cheque y pista forestal de Los Frailes


La carretera TF-523 enlaza, después de 18 kilómetros, con la carretera dorsal TF-24 de acceso al Parque Nacional del Teide. En el kilómetro 7,2 aproximadamente hay un acceso señalizado a la izquierda que nos conduce directamente al Parque Recreativo de los Frailes, un espacio de unos 2.000 m2 de superficie para el ocio público acondicionado con braseros, servicios higiénicos, agua y zona de acampada, dentro Parque Natural de Corona Forestal. A unos veinte metros del comienzo del acceso está la Casa de lo de Ramos, una casa de turismo rural en un entorno privilegiado. Siguiendo la pista asfaltada llegaremos al aparcamiento de la zona recreativa, donde hay una pequeña ermita que alberga una imagen de San Isidro y otra de Sta. María de la Cabeza y alrededor la zona de ocio en cuestión. Desde la puerta de la ermita parte una pista forestal que pasa junto a la zona de acampada y servicios higiénicos, ascendiendo suavemente entre el pinar acompañado de un sotobosque de Brezos (Erica arborea), Jaras (Cistus monspeliensis) y Amagantes (Cistus symphytifolius), pudiendo encontrar también Fayas (Myrica faya), Escobones (Chamaecytisus proliferus) y Bencomias (Bencomia caudata).
La pista forestal sigue ascendiendo hasta encontrarnos con un cruce a la izquierda, que es el que lleva directamente a la Galería de los Pilones de la Granja, si siguiésemos la pista hacia nuestra derecha encontraríamos un camino que se desvía de la pista forestal y nos llevaría a la Galería de La Laja, pero si tomásemos la dirección de la pista encontraríamos unas vistas espectaculares de la Laja de Cheque y la Morra de Cheque y un poco mas adelante el final de la misma. Antes de este cruce, donde hay un gran tanque de registro hidráulico, hay otra bifurcación a la izquierda que es un sendero estrecho de acceso a la Galería del Caudal, el cual tiene su término en la misma bocamina.
Desde la Galería de los Pilones de la Granja sigue el camino forestal entre Pinar (Pinus canariensis), Fayas (Myrica faya), y Brezos (Erica arborea) siguiendo un avanzar cómodo ya que el desnivel es inapreciable y por una vía suficientemente ancha. Llega un momento en que encontraremos una ramificación hacia la derecha, la cual ignoraremos porque no tiene salida; un poco mas adelante la pista por donde veníamos termina donde hay una gran tubería oxidada que viene desde la Galería de Los Huecos y que desciende por el borde del Barranco de Amance, por aquí también podríamos acceder hacia nuestro destino pero la pendiente es muy pronunciada; es el camino que viene desde la Galería de El Drago en el Barranco de Amance. Justo en el cruce de pistas que acabamos de encontrar hay un acceso casi inapreciable al sendero que nos levará a la Galería de los Huecos.






Un Cabezote y un Bejeque, flora característica del lugar.


Ascendiendo entre el pinar, serpentea una inapreciable vereda junto a numerosos ejemplares de Brezos (Erica arborea) que están secos, debido a que en estas laderas hubo un incendio hace años y no se ha recuperado, no obstante los troncos de los pinos se observan ennegrecidos, pero las copas están verdes, esto se debe a que el Pino Canario (Pinus canariensis) tiene la capacidad de rebrotar una vez que se quema. Mas adelante crecen Escobones (Chamaecytisus proliferus) y Fayas (Myrica faya) donde el monte está mas verde; llegaremos a una atalaya sobre una roca desde donde se ve la cabecera de un profundo barranco que desemboca en el Barranco de los Eres. Queda un pequeño tramo hasta llegar a la horizontal de la senda original que lleva directamente a la galería. Por los alrededores hay Escobones (Chamaecytisus proliferus), Amagantes (Cistus symphytifolius) y Bejeques (Aeonium ciliatum), entre muchas otras. Un muro hecho de piedras delimita el sendero que discurre paralelo al terraplén que se alza poblado de Pinos Canarios (Pinus canariensis) sobre nosotros; el camino es llano y algo estrecho con subidas y bajadas de pendiente inapreciable, sobre todo en una zona de picón (lava) que lo hace resbaladizo y algo expuesto; hay que tener en cuenta que la senda es muy poco transitada ya que es un camino muy antiguo, sólo abierto con el fin de acceder a la galería, por lo tanto toda precaución es poca. Llega un momento en que nos encontraremos un cruce de sendas, si ascendiéramos por la izquierda, penetraremos en el denso pinar por un camino algo resbaladizo, para luego descender unos minutos después, hasta el camino que veniamos siguiendo y que podremos utilizar para la vuelta. En la conexión de los dos caminos está el final del recorrido donde hay dos canales que cruzan el Barranco de los Eres por su cabecera y que conectan con la bocamina de la Galería de los Huecos.




Diferentes tomas de las canalizaciones de la galería.


Las infraestructuras del complejo hidráulico constan de un gran tanque de distribución de agua desde donde salen dos canales que cruzan el barranco, una habitación con los motores para generar oxígeno y aire comprimido y la bocamina propia de la galería de extracción de agua que está justo debajo de un saltadero que conforma la cabecera del barranco. Por los alrededores crecen Taginastes (Echium virescens), Chagorro (Sideritis oroteneriffae), Escobones (Chamaecytisus proliferus) y Cabezotes (Carlina salicifolia) y entre las piedras y los riscos mas agrestes, los Bejeques (Aeonium ciliatum). No es recomendable salir del sendero y acceder al complejo, ya que los canales de acceso están sobre el cauce del barranco y a una altura considerable, es mas, la vegetación ha invadido los alrededores del tanque y de las habitaciones y hacen casi imposible entrar en ellas. Desde el final del camino se ve una vista espectacular de los grandes riscos del barranco y es un lugar ideal y muy tranquilo para una charla relajada e incluso para la observación de la fauna, sobre todo de aves, que proliferan por los alrededores en busca de agua.





Diferentes tomas del camino de vuelta expuesto hacia el barranco


El regreso lo realizaremos por el sendero llano y algo estrecho que recorre paralelo al margen de la ladera, esta hecho sobre piedras superpuestas y en algunas ocasiones tiene cemento, con toda seguridad hay un canal debajo de nuestros pies que llevaba el agua extraída del yacimiento hasta la tubería que encontraremos al final del camino. Después de pasar por el cruce a la derecha que tomamos anteriormente, seguiremos desandando los pasos que nos han traído hasta aquí, hasta llegar a la bifurcación a la izquierda que desciende por el pinar hasta el punto de partida en la pista forestal, el cual ignoraremos y seguiremos por el sendero llano hasta la tubería oxidada que desciende vertiginosamente por el borde del Barranco de Amance y que pasa mas abajo por la Chapa del Drago, por donde hay un camino en descenso que nos llevará, si estamos atentos, a llanear a la izquierda por otro sendero mas ancho que el anterior, donde crecen varias Fayas (Myrica faya), algún Acebiño (Ilex canariensis), Brezos (Erica arborea) y Amagantes (Cistus symphytifolius), hasta el final de la pista del comienzo, por lo tanto el recorrido que hemos hecho es circular. A partir de aquí seguiremos la pista forestal que lleva directamente a la Ermita en el aparcamiento de la zona recreativa.

UN POCO DE HISTORIA DEL LUGAR

La historia del agua en la Villa de Arafo data desde la época de los Guanches, cuando éstos aprovechaban los manantiales naturales para abastecerse de tan preciado elemento. Los mas importantes eran los nacientes del Barranco de Añavingo, el de Las Morras y los del Barranco de Arafo, éste último desaparecido como consecuencia de la erupción volcánica ocurrida en 1705 cuando las lavas del Volcán de las Arenas sepultaron dicho barranco. A mediados del siglo XIX los nacientes fueron menos abundantes y el pueblo crecía cada vez mas y necesitaba mas agua para subsistir; las emanaciones del Barranco de Añavingo, principal suministrador, eran insuficientes para tanta demanda, así que se comenzaron a perforar galerías con el fin de asegurar el suministro de tan preciado elemento, como se hacía en aquellos momentos en el Valle de la Orotava. Fue en el año 1922 cuando la Galería de los Huecos afloró tal cantidad de agua que se dice fue la mas caudalosa de la isla en aquel momento. A partir de esa fecha el índice de población en el municipio era cada vez mas numeroso y casi la única fuente de ingresos era la agricultura y por tanto la demanda de agua era cada vez mayor, así que por parte de la comunidad de propietarios de la galería se propuso al ayuntamiento canalizar el agua para su distribución, aceptando el consistorio a cambio de colocar varias fuentes públicas; una iría en la zona conocida como Esquina de los Carros, otra en la Calle Conde Belascoaín y otra cerca de la Iglesia de San Juan Degollado; actualmente solo existe la primera y otra hecha mas tarde en el Callejón de la Cárcel, hoy Calle de la Hispanidad.
El agua de la Galería de los Huecos abasteció a partir de 1929 a los habitantes de la capital, incluso a la refinería y a las actividades portuarias del puerto de Santa Cruz de Tenerife por medio del Canal de Araya que era la infraestructura para llevarla hasta la ciudad. En el año 1941 aún era la mas caudalosa de Arafo, junto a la de Amance y Añavingo, hasta que en 1952 se secó. Fueron treinta años dando continuamente agua y abasteciendo cultivos, industrias y apaciguando la sed de los vecinos del pueblo.




(c) Fotografías y texto de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es

viernes, 20 de febrero de 2009

LAS MORRAS

LAS MORRAS

FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Arafo.
COMIENZO: La Canal Alta.
FINAL: La Canal Alta.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 2:30 horas.
LONGITUD: 2Km. (Sólo ida).
LUGARES DE INTERÉS: Iglesia de San Juan Degollado. B.I.C. Sitio Histórico de la Esquina de los Carros (s. XVII). B.I.C. Sitio Etnográfico Molino y Lavaderos. Vistas panorámicas del Valle de Güimar.
VENTAJAS: Ruta desconocida y solitaria, con unas vistas inusuales del Valle de Güimar.
INCONVENIENTES: Ruta sin señalizar y un alto desnivel de subida.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

DESCRIPCIÓN

Este itinerario, parte recomendablemente desde la Plaza de San Juan Degollado, ya que es posible desde ese punto, pasar por gran parte de los monumentos históricos señalados en la ficha de la ruta.Ya, en la descripción de la ruta del Barranco de Añavingo describimos el paso por el Lomo de Abarzo hasta encontrarnos la bifurcación para ir hacia Las Morras, donde hay un canal que corta el camino de subida y una piedra de grandes proporciones que nos dará la primera referencia de que estamos en buen camino. El sendero es evidente y está marcado perfectamente entre el pinar, encontrándonos por los alrededores numerosos Brezos (Erica arborea), Jaras (Cistus monspeliensis) y esporádicamente el Mato Risco (Lavandula canariensis). A poca distancia, nos encontraremos con otro canal que atraviesa el camino y que termina, hacia la izquierda, en un registro hidráulico desde donde parte una tubería que atraviesa el Barranco de Las Saletas. Este sitio sirve de natural atalaya hacia el profundo tajo del barranco, compuesto por grandes laderas plagadas de pinos y que se pierde justo debajo del tramo final del grandioso Barranco de las Gambuezas y sobresaliendo y coronando este magnífico paisaje, la cima del Pico del Valle. Hacia el mar se distingue perfectamente la Montaña del Socorro en el Malpaís de Güimar y la parte baja de Arafo, hasta el mar.



Cruce con el sendero hacia el Barranco de Añavingo (i)

Barranco de las Gambuezas.

Pico del Valle y Bco. de las Gambuezas (i).

El itinerario sigue su curso en fuerte ascenso por un zigzagueante camino, que en muchas ocasiones desaparece debajo del pinocho y entre la vegetación. Solo es visible de vez en cuando guiándonos por restos de lavas cordadas o por la disposición de las Jaras y Brezos, e incluso por algunas piedras en forma de poceta, dispuestas ordenadamente cuando se replantó este lugar en los años cincuenta. El paisaje no tiene desperdicio desde aquí; la Corona Forestal limitando con los terrenos de medianías hacia Candelaria y en primer término las Lajas de Cheque y las laderas colindantes del Barranco de Añavingo atestadas de pinos, descienden hasta las cercanías del pueblo. Este sendero no es usado habitualmente por nadie, esporádicamente puede ser visitado por cazadores o por algún avispado caminante del lugar, pero no es frecuente encontrar ningún tipo de persona. Se debe venir con mas frecuencia para intentar recuperarlo y que quede constancia de que existió, ya se sabe que si los caminos no se pisan, al final desaparecen.
Siempre dirección ascendente, el trayecto no tiene pérdida y después de un notable esfuerzo, se llega a lo que parece que fue un paso hacia los altos del Barranco de Añavingo. El recorrido nos propone un descanso en una pequeña zona llana desde donde se divisan las primeras panorámicas de la impresionante mole rocosa de Las Morras. No es recomendable introducirse por el ya que no hay posibilidad de seguir ningún tipo de camino y es peligroso, está invadido por todo tipo de vegetación como Vinagreras (Rumex lunaria), Jaras (Cistus monspeliensis) y Taginastes (Echium giganteum), entre algunos Pinos Canarios (Pinus canariensis) aislados. En lo que parece una curva del imaginario camino nace un pino de forma extraña aplanado y muy ramificado encima de una zona de rocas en forma de columnas prismáticas, mas allá desciende el impresionante Barranco de Añavingo.




Las Morras.

Cueva de Cho Gabriel en Las Morras.
Después de ignorar esta confluencia, se debe seguir unos minutos mas hasta llegar a concluir el recorrido en la base de Las Morras, son dos crestas rocosas, una al lado de la otra, en forma de cúpula que albergan en su cúspide un pequeño pinar inaccesible desde la base. En el pie de una de ellas hay una pequeña cueva de poca profundidad resguardada por un murete de piedras en forma de corral, es el Corral de Chu Gabriel, lugar donde termina el trayecto. Desde Allí las vistas comprenden la totalidad del Valle de Güimar, incluso mas allá de la Ladera de Chafa, en Candelaria, se vislumbra la costa de Santa Cruz y en días muy claros también el Macizo de Anaga. La masa boscosa que hemos atravesado se desplaza bajo nuestros pies hasta terminar en las medianías; la Villa de Arafo se contempla en su totalidad, con sus calles y casas formando un conjunto urbano ordenado; la carretera TF-523 que da acceso al Teide, serpentea entre los términos municipales de Arafo y Candelaria, pasando por Los Loros, Chivisaya, Gorgo, Media Montaña e introduciéndose por último en la masa forestal del Parque Natural de Corona Forestal hasta acabar en la carretera TF-24 de acceso directo al Parque Nacional del Teide.
Delante de la cueva hay un paso que discurre paralelo a la base de una de las cúspides, entre Bejeques (Aeonium arboreum) y Cabezotes (Carlina canariensis) que se dirige hacia el Naciente de Las Morras, un manantial desde donde brota continuamente una pequeña cantidad de agua y que sirve de bebedero para los pájaros, está escondido entre grandes ejemplares de Escobones (Chamaecytisus proliferus). Al otro lado de una gran resbaladera que termina en un barranco, hay un pequeña pared de piedras dispuestas ordenadamente que llama la atención; es el Corral de Los Cambados, el camino hasta él es imposible porque la vegetación hace impracticable el paso. Por encima está el pinar que alberga el antiguo sendero que parte desde Las Arenas y sube hasta la Montaña de Ayosa; antiguamente quizá habría un paso desde el lugar que nos encontramos hasta allí, pero el gran barranco que separa los dos lugares hace muy peligroso ese itinerario, lo cual se desaconseja encarecidamente.

Cueva de Cho Gabriel y sendero por el canal hacia el Bco. de Añavingo

Vegetación característica de pinar húmedo.

La vuelta no tiene otra opción que la de regresar por el mismo sendero, el descenso en este caso es bastante pronunciado y si lo hacemos en verano hay que tomar doble precaución, ya que al estar el pinocho seco, forma una capa resbaladiza sobre el camino y puede dar lugar a inesperados resbalones; en invierno, éste se humedece y se adhiere bien a la superficie, por lo tanto el peligro es menor. La fuerte pendiente se suaviza cuando llegamos al cruce de caminos en el segundo canal que nos topamos a la subida, ahora tomaremos a la izquierda por una senda llana y estrecha al lado de un canal de agua; cincuenta metros mas abajo discurre paralelo el camino que va hacia el Barranco de Añavingo; lleva el mismo recorrido y da las mismas vueltas, la diferencia es que al final está la población mas numerosa de Madroños (Arbutus canariensis) del municipio y porque no decir del Valle de Güimar, un árbol de hoja perenne y tronco de color rojizo y tacto liso que da frutos comestibles en otoño y que su población en las Islas es escasa.
Casi impracticable, un estrecho sendero comunica éste con el de abajo hasta llegar al registro de agua donde termina la tubería que viene sobre el puente desde la Galería de Amance. Solamente nos queda bajar hasta el cauce del Barranco de Añavingo y tomar la pista de tierra que desciende suavemente sin desviarnos en ningún cruce y que pasando por la Galería de Lomo Cambado termina en el mismo lugar desde el cual hemos partido al principio de la ruta.




El final del recorrido en la pista forestal del Bco. de Añavingo.


UN POCO DE HISTORIA

En esta ocasión trataré de explicar un poco la importancia que tuvieron los dos monumentos mas importantes que nos encontraremos en nuestro camino, El Sitio Etnológico de El Molino y Lavaderos y el Sitio Histórico Casa de la Esquina de los Carros, ambos declarados Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias.
La Casa de la Esquina de los Carros, se encuentra en el lugar conocido como Esquina de los Carros, al final de la calle La Libertad, por ser ese el lugar de encuentro, salida y llegada de los carros que comunicaban otras partes de la isla con el pueblo. Data de finales del siglo XVIII y es de arquitectura rural tradicional canaria, luciendo un esplendoroso balcón de madera con una escalera en su costado. En este inmueble se instaló a partir del año 1902 el ilustre periodista y político con tendencias nacionalistas Secundino Delgado.
Referente a El Molino y Lavaderos, ya en la calle Eduardo Curbelo Fariña, es un conjunto arquitectónico que data de 1895 compuesto por tres edificaciones distintas; la primera consta de una arquería de cinco arcos de piedra que soporta el paso de una tubería principal que transporta el agua para mover la maquinaria del antiguo molino. La segunda es un conjunto de chorros para abasto público, que se proveía del agua que había pasado previamente por el molino. La tercera consta de una construcción a una sola planta, con mas de veinte piletas dispuestas en fila y una techumbre formada por dos cubiertas de tejas sobre madera a una sola agua para aprovechar asimismo las aguas pluviales. Todo este conjunto se abastecía de los manantiales surgidos de la galería de Añavingo y la de los Huecos, que eran las que mas daban en el valle en aquella época.
© Fotografías y texto de Francisco Fariña

UNA BUENA INICIATIVA QUE OJALÁ SIRVA DE EJEMPLO A OTROS COLEGIOS Y ENTIDADES OFICIALES




NOTICIA PUBLICADA EN http://www.diariodeavisos.es/ el 20/02/2009

El Ayuntamiento de Santa Úrsula, el Instituto de Secundaria de la localidad y el Club Ciclista Bentor organizaron días atrás una ruta en bicicleta con un grupo de alumnos de cuarto de la ESO. El itinerario realizado tuvo como punto de partida La Caldera y el destino final era el IES de Santa Úrsula, atravesando en descenso la zona de Palo Blanco, en Los Realejos. Los estudiantes estuvieron acompañados por dos profesores de Educación Física del centro y un guía del Club Ciclista Bentor. La ruta se realizó de 8.00 a 12.00 horas, con los descansos oportunos y con algunas paradas para contemplar el paisaje.

miércoles, 18 de febrero de 2009

RUTA DE LOS PEREGRINOS


CAMINO DE LOS PEREGRINOS
(MONTAÑA DE LA CRUCITA - ARAFO)


FICHA TÉCNICA


TÉRMINO MUNICIPAL: Arafo

COMIENZO: En el kilómetro 30 de la carretera TF-24.
FINAL : Iglesia de San Juan Degollado en Arafo.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 3 horas.
LONGITUD: 7,3 kilómetros.

LUGARES DE INTERÉS: Volcán de Arafo; Monte Verde; Casco Urbano de Arafo.
VENTAJAS: Vistas panorámicas del Valle de Güimar.
INCONVENIENTES: Ruta sin señalizar y descenso continuado.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

DESCRIPCIÓN:

La ruta propuesta es un camino tradicional, como así lo atestiguan muchos exploradores que a principios de siglo visitaron la isla en busca de nuevas aventuras. Este camino era, en épocas de los Guanches, ruta de pastoreo y de comunicación entre los Menceyatos de Taoro, hoy Valle de la Orotava y el de Güimar, actualmente con el mismo nombre. Mas tarde y hasta la actualidad es usado principalmente por los peregrinos de La Orotava que cada 15 de agosto visitan a la Virgen de Candelaria en la Villa Mariana de Candelaria, pasando por Arafo.
En la llamada carretera dorsal, la TF-24 de acceso al Parque Nacional del Teide y que separa las vertientes norte y sur de esta parte de la isla, en el kilómetro 30 se alza la Montaña de la Crucita a 2.061 metros sobre el nivel del mar. A un lado de la carretera, en la vertiente sur hay un precioso mirador, el Mirador de la Crucita que se eleva sobre la Caldera de Pedro Gil, un precioso pinar asentado en una depresión geológica que se despliega entre los majestuosos riscos del Pico del Valle, al sur y el Roque Acebe y los Roques de Bijache, al noreste, resguardando ambos y en el centro a la Montaña de Las Arenas, un cono volcánico formado por la erupción de 1705.




El camino comienza en la pista forestal que se adentra en el pinar por el Lomo del Agua; caminando por ella y después de rebasar el comienzo del sendero nº 17 del Parque Nacional que se dirige hacia la Montaña de la Negrita, nos desviaremos a unos 150 metros hacia la izquierda, por un sendero que desciende vertiginosamente por las lavas de Montaña Colorada. Caminamos en zigzag entre un escaso pinar con sotobosque de Retamas (Spartocytisus supranubis) y Escobones (Chamaecytisus proliferus), hasta cruzarnos con la pista forestal que dejamos al principio. A medida que vamos descendiendo el pinar se hace mas denso y hacen aparición algunos Codesos de Cumbre (Adenocarpus viscosus). Mas adelante encontramos un pequeño calvario a un lado del sendero que nos recuerda el uso mayoritariamente místico que tiene el camino, ante nosotros se alza la majestuosa Montaña de Ayosa de 2.077 metros, atestada de un inmenso pinar verde y a nuestras espaldas quedan las resbaladeras de picón de Montaña Colorada delante de la masa pétrea de los riscos del Pico del Valle. Seguimos descendiendo para cruzarnos con la pista forestal varias veces después de encontrarnos con una valla de madera que tiene la misión de marcar bien el camino original, donde el pinar es muy denso con grandes ejemplares que miden mas de una decena de metros, y donde crecen grandes Escobones (Chamaecytisus proliferus), Codesos de Cumbre (Adenocarpus viscosus) y Rosalillos Salvajes (Pterocephalus dumetorum). A nuestra izquierda va descendiendo el Barranco de Hoya Fría atestado de Escobones (Chamaecytisus proliferus) que se une al Barranco de Casme en la Caldera de Pedro Gil.


Caminaremos ahora por el cauce del barranco propiamente dicho con firme pedregoso entre Taginastes (Echium virescens), Malpicas (Carlina xeranthemoides) y Chagorro (Sideritis oroteneriffae), junto a un bosque inmenso de Escobones (Chamaecytisus proliferus), para dar paso inmediatamente a un camino agradable y llano entre pinar que se va aproximando a la cara norte de la Montaña de Las Arenas y que bordea la Caldera de Pedro Gil. Al salir del pinar veremos la inmensa montaña de lava al lado del Pico del Valle y el sendero por el que vamos caminando pasa entre ella y el final del pinar, donde llama la atención los grandes ejemplares de pinos que se alzan a nuestro lado. Llegaremos de nuevo a la pista forestal que nos hemos cruzado varias veces y con ella a la cabecera del Barranco de las Saletas que dejaremos a nuestra izquierda y que discurre paralelo a la pista, la cual tendremos que seguir en fuerte descenso por el paisaje agreste y seco que rodea la Montaña de Las Arenas, extensión ésta creada por la erupción, en el año 1705, del volcán que dio origen al cono que tenemos a nuestra derecha y que en su periplo descendente taponó el Barranco de Arafo, el cual como es lógico, desapareció bajo el río de lava. Fue el 2 de febrero de dicho año cuando, después de las erupciones violentas del Volcán Siete Fuentes en Fasnia, comenzó la actividad volcánica junto al Pico del Valle formando lo que es hoy esta bella montaña de lava negra. Las erupciones duraron hasta finales de marzo y bajo su infernal recorrido quedaron sepultados multitud de terrenos cultivados y algunas casas. Los habitantes del lugar se desplazaron a los pueblos aledaños ante el temor de que el municipio quedara destruido, y en la Villa Mariana de Candelaria, la cual alberga la Virgen de Candelaria patrona de Canarias, decidieron trasladar dicha imagen a la Ciudad de La Laguna por temor a que fuese afectada por la tragedia. Cuando todo volvió a la normalidad, los vecinos se alejaron del paisaje agreste que había quedado tras la erupción y fueron desplazando su vida cotidiana mas al norte, agrupándose en la pequeña Ermita de San Juan Degollado lo que es hoy la Iglesia bajo la advocación del mismo Santo.







Frente a nosotros se extiende una enorme y ancha resbaladera de picón que ocupa toda la superficie desde las faldas del Pico del Valle hasta el cauce del Barranco de las Saletas y hacia abajo hasta el Monte Verde, un bosque de pinos situado en los altos de Arafo; en la costa puede observarse la gran planicie que conforma la parte baja del valle sobresaliendo entre ella la Montaña del Socorro en el Malpaís de Güimar. Cuando hemos recorrido unos quinientos metros por la pista, llegaremos a los primeros castaños, hay varias decenas de ellos y según dicen, dan unas de las mejores castañas de la Isla. Esto es debido a las condiciones climatológicas de la zona, ya que la humedad es bastante alta y al tipo de suelo en el que crecen, ya que tiene la capacidad de absorber y mantener dicha humedad, dando las condiciones idóneas para este tipo de árbol.
Llegaremos al refugio, una pequeña edificación de piedra asentada en un llano y en pleno malpaís, al lado de la pista forestal, lugar idóneo para un descanso y para admirar el grandioso paisaje que se despliega a nuestro alrededor. La imagen más espectacular y lo que mas llama la atención es la del Pico del Valle con el Roque de la Unión en su base, risco formado por un pequeño arco natural de piedra. Mirando hacia la Montaña de Las Arenas veremos un amplio mar de lava por donde discurre la pista de nuestra ruta. El color ocre que toman los castaños al final de la estación de otoño contrasta perfectamente con el negro azabache del que está formada la superficie del suelo. Asimismo al final del verano, cuando las hojas se vuelven de un color verde intenso, hacen del paisaje una perspectiva más frondosa y fértil, ideal ambas estaciones para visitar este precioso paraje.
Ignorando la pista, que sigue su curso hacia La Dehesa en el término municipal de Güimar pasando antes por la base del Pico del Valle y por el Barranco del Valle, tomaremos el evidente sendero que se adentra hacia el Monte Verde y que desciende por un bonito y marcado camino entre los últimos Castaños, gigantescos ejemplares de Taginastes (Echium virescens), Codesos (Adenocarpus viscosus) y Jaras (Cistus monspeliensis); para ir adentrándonos poco a poco en el pinar, formado por grandes Pinos Canarios (Pinus canariensis), donde nos iremos encontrando algunos ejemplares muy ramificados y de formas curiosas y otros de varias decenas de metros de altura y enormes troncos, con sotobosque de Brezos (Erica arborea) aislados que se hacen mas numerosos a medida que el camino va descendiendo hacia el Canal de Padrón, antigua canalización que cruza todo el Monte Verde hecha con el fin de llevar el agua de las galerías del Valle de Güimar hasta Santa Cruz y en desuso por estar inacabada. Por el marcado y zigzagueante camino, después de rebasar el canal sigue en descenso entre numerosas Jaras (Cistus monspeliensis) y Brezos (Erica arborea), hasta llegar a otra nueva canalización que es la que transporta el agua que brota de la Galería del Risco Azul; en este lugar podemos coger agua ya que el canal tiene un hueco para ello y la calidad de la misma es insuperable. Continuando la ruta, debemos evitar en este punto caminar al lado del canal que desciende en línea recta monte abajo, ya que degradaremos mucho el alternativo paso y perderíamos el camino original, total son sólo cinco minutos que nos ahorraríamos ya que pasado este tiempo estaremos de nuevo en el recorrido real.





El sendero sigue descendiendo en zigzag al lado del mismo canal que nos encontramos antes y está tan hundido por la acción de la erosión natural del terreno, que lo bordean unos taludes de mas de dos metros de altura, creciendo en ellos multitud de Bejeques (Aeonium urbicum) y Jaras (Cistus monspeliensis). Mas adelante, ya casi saliendo del pinar nos encontraremos unos terrenos labrados donde crecen algunos Castaños; el canal sigue descendiendo junto al camino por nuestra izquierda entre dichos terrenos y el final del monte por un precioso tramo empedrado y dejando a nuestra vista el precioso paisaje agrícola de medianías de El Pinalete y Galván. El sendero gira de pronto a la derecha y desciende vertiginosamente y en zigzag entre grandes ejemplares de Tabaibas (Euphorbia broussonetii), Cerrajas (Sonchus acaulis), y algún pino aislado. Transcurre entre varias canalizaciones y numerosos registros hidráulicos ya que este es lugar de confluencia de los desagües de varias galerías del entorno como la Galería de Las Saletas, en el contiguo Barranco de Las Saletas, la de Los Zarzales y la propia del Risco Azul. Seguimos descendiendo por el camino encontrándonos de nuevo restos de empedrado, hasta desembocar de pronto en una pista de asfalto, debiendo continuar bajando por ella pasando por la zona agrícola denominada El Pinalete; mas adelante y en fuerte pendiente pasaremos por la Cuesta del Tanque y aún mas adelante y siempre cuesta abajo, llegaremos a Los Lavaderos, un espacio público, recientemente restaurado, formado por un conjunto arquitectónico que consta de un pequeño acueducto hecho de cantería y basalto por donde pasa un canal de agua, un espacio donde había un antiguo molino de gofio y una edificación sencilla con tejado a dos aguas que alberga los lavaderos. En fuerte pendiente comienza un pequeño recorrido urbano que pasa por la Esquina de los Carros, espacio pintoresco donde se asienta la Casa de Secundino Delgado, antigua morada del político canario; y siguiendo por la Calle de La Libertad, llegaremos a la Plaza de San Juan Degollado, junto a la cual se erige la Iglesia de San Juan Degollado, edificada a partir de una pequeña ermita construida en 1673 y que alberga en su interior varios retablos neoclásicos, destacando el retablo del Altar Mayor hecho de madera policromada sobre el año 1739. Es de destacar también el Cristo del Valle, imagen de un Cristo crucificado hecho en madera en el siglo XVII; y hecho en la misma época, el Cristo Yacente que destaca por su realismo corporal. Hay también varios cuadros importantes como el de San Agustín, del siglo XVIII y el de Las Ánimas, datado en 1801. Un Púlpito de madera del siglo XVIII, la pila bautismal de piedra y numerosos objetos de orfebrería e imágenes religiosas, completan el rico patrimonio de la Iglesia.


(c) Texto y fotografías de FRANCISCO FARIÑA

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