martes, 18 de mayo de 2010

LOS PICACHOS - ALTOS DE SANTA ÚRSULA


LOS PICACHOS - ALTOS DE SANTA ÚRSULA

FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Úrsula.
COMO LLEGAR: En la carretera TF-24 dirección al P.N. del Teide, cincuenta metros después del cruce con la TF-523 que va hacia el municipio de Arafo.
COMIENZO: A 50 metros del citado cruce en dirección al Parque Nacional.
FINAL : En el mismo lugar.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: Indeterminada.
PROVISIÓN DE AGUA: No.
LUGARES DE INTERÉS: Bosque frondoso de Laurisilva y Pinar.
VENTAJAS: Comparte un pequeño tramo con el GR-131; Recorrido por antiguos caminos de peregrinaje que usaban los habitantes de Santa Úrsula conectando con el Camino de los Órganos para descender por La Crucita hasta Candelaria, también con la opción de bajar por Choza de la Loca y por Chivisaya.
INCONVENIENTES: El recorrido está deficientemente señalizado; el regreso por la pista forestal puede ser un poco confuso.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA

DESCRIPCIÓN

En el cruce de las dos carreteras citadas en la ficha de la ruta y a unos 50 metros dirección al Parque Nacional del Teide hay una referencia que no tiene pérdida para comenzar este precioso sendero: una señal de tráfico indicadora de doble curva peligrosa. Justo al pie de esa señal comienza un evidente y llano sendero que se interna por el pinar en la zona conocida como Los Picachos.



Junto a la señal de tráfico de la TF-24 empieza la ruta.


A la derecha observaremos varios afloramientos rocosos que forman parte de un mismo dique, alguno con forma de monolito, los cuales están rodeados de Codesos de Cumbre (Adenocarpus foliolosus) y Brezos (Erica arborea). El sendero desciende en zigzagueante y suave descenso entre pinar hasta que de pronto se torna en fuerte bajada pasando mas tarde al lado de una pared rocosa en forma de cascada de unos 8 metros de altura; mas adelante se suaviza el desnivel y a los lados del camino emergen grandes rocas pobladas de Bejeques (Grenovia aurea), Helechos (Pteridium aquilinum) y Salvia Blanca (Sideritis oroteneriffae).

Sendero al comienzo de la ruta.



Un bosque de Brezos de gran porte marca el sendero llano hasta encontrarnos a mano izquierda con un calvario donde hay dos pequeñas cruces; un poco mas adelante y al lado contrario, bajo el camino, hay una fuente natural de la cual brota agua en época de fuertes lluvias.

Agradable recorrido por un estrecho y llano sendero.


Seguidamente el sendero va descendiendo por firme compuesto de piedra viva erosionada por el paso del agua, donde en algunas ocasiones puede ser resbaladizo si el firme está mojado; al acabar la bajada tomaremos a la izquierda encontrándonos con el GR-131, por el cual caminaremos un tramo entre Escobones (Chamaecytisus proliferus) de gran porte que nacen entre un auténtico Brezal (Erica arborea) y el bosque de Pino Canario (Pinus canariensis); el sendero discurre llano y bordeado de grandes rocas y después de un agradable caminar llegaremos al cauce del Barranco de las Calderas, una pequeña vertiente que se convertirá mas adelante en un profundo tajo, donde en épocas lluviosas se puede ver un pequeño discurrir de agua.



Llegando al GR-131 (i); recorriendo el GR (d).


Dejaremos el GR-131 en este cruce que sigue llaneando hasta La Orotava por el Camino de los Órganos, para tomar la senda que desciende por la vertiente norte de dicho barranco, hay algunas señales antiguas de color amarillo de “sendero turístico” que nos hemos encontrado hasta aquí y que seguiremos viendo por todo el recorrido.
Pasaremos junto a un ejemplar de Pino Canario formado por un tronco horizontal desde donde curiosamente nacen tres troncos verticales, ese será una buena referencia para ver que seguimos por buen camino. Multitud de Jaras (Cistus monspeliensis) y Brezos (Erica arborea) crecen junto al cauce que va descendiendo, hasta llegar a una zona mas llana donde podemos ver los restos de lo que fueron las paredes de un refugio y que están situados bajo un montículo rocoso.



Cruz en el camino en Los Jacobinos (i).


Señal antigua en un árbol (i);
cabecera del Barranco de Las Calderas (d).


El marcado sendero continúa en constantes y sencillas subidas y bajadas, hasta llegar a una cruz de madera pintada de color verde que está antes de encontrarnos con una pista forestal; una señal de madera en dicha pista indica que estamos en el lugar conocido como Los Jacobinos. Cruzando la pista está el sendero que continúa en suave bajada, pasaremos por el cauce de un pequeño barranquillo y por una zona de rocas, la vegetación consta de Pinar Canario (Pinus canariensis), algún ejemplar de Laurel (Laurus azorica) y sotobosque de Fayal-brezal (Erica arborea y Myrica faya) acompañado de algunos ejemplares de Escobones (Chamaecytisus proliferus). La suave bajada va acompañada en esta ocasión de bellas vistas de la vertiente norte del Barranco de las Calderas con formaciones rocosas comúnmente llamados “órganos”, diques verticales que deben su nombre a la semejanza con los tubos de los antiguos órganos musicales de las iglesias; mas allá de la ladera podemos observar, cuando la vegetación lo permite, la cúspide del Teide y parte del Macizo de Teno.



Sendero junto al Barranco de Las Calderas.




El sendero sigue descendiendo, esta vez por firme duro y desgastado por el uso del camino, hasta desembocar mediante unas escaleras a una nueva pista forestal, es la pista que viene desde La Caldera en Aguamansa y termina en Las Lagunetas; una señal nos indica el límite de la Reserva Natural Especial de Las Palomas, un espacio natural protegido de 584 hectáreas, donde aún hay pequeños reductos de laurisilva que dan morada a las Palomas Rabiche (Columba junionae) y Turqué (Columa bollii). Dejaremos la pista de nuevo y tomaremos el sendero que baja justo al lado de la señal, que nos llevará, en unos cincuenta metros a la Pista Corral Cho Fermín, la cual cruzaremos y seguiremos por otra pista que desciende recta y vertiginosamente hasta encontrarnos de nuevo el sendero. El camino esta hondonado en el terreno y a su alrededor crecen Follaos (Viburnum rigidum), Laureles (Laurus azorica) y Brezos (Erica arborea), junto a algunas especies de setas, que podremos observar en épocas de mucha humedad, como la alucinógena Matamoscas (Amanita muscaria) y la Boletus (suillus granulatus).



El sendero se cruza con la pista forestal Corral Cha Fermín.


Distintas especies de setas crecen en los sitios de mas humedad.


De aquí en adelante la senda discurre en descenso, no tiene pérdida ya que las señales amarillas nos van guiando consecutivamente; nos cruzaremos con la pista forestal unas cuatro veces hasta que el camino se torna muy encajonado, tanto que los terraplenes que lo acotan son de una altura de mas de dos metros, el tipo de vegetación cambia radicalmente encontrándonos con un bello pinar donde crece un sotobosque de Follaos (Viburnum rigidum), Helechos (Pteridium aquilinum) y Brezos (Erica arborea).



El sendero se encajona al final del recorrido.



El sendero acotado por una valla de madera termina de nuevo en la pista forestal donde crecen grandes Acebiños (Ilex canariensis) Fayas (Myrica faya) y Laureles (Laurus azorica). Un poco mas abajo y cruzando la pista, entre el pinar podemos ver el paisaje agrícola del lugar conocido como Los Castaños, un lugar eminentemente agrícola y rural donde crecen centenarios castaños que dan una de las cosechas mas apreciadas de castañas de la isla. De regreso, la pista forestal nos llevará a conectar con la pista principal en Lomo Blas y desde ahí conectaremos con la pista forestal Risco Atravesado que nos dejará, después de una hora y en suave pendiente, justo en el km. 24 de la carretera TF-24, desde ese punto de la carretera hasta el lugar de partida son cuatrocientos metros caminando por el borde de la carretera. La otra opción de regreso sin probabilidad de pérdida es desandar el camino y observarlo en sentido contrario al cual hemos venido.

De regreso por la pista forestal en Lomo Blas.

De regreso.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
www.andarines.com


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