jueves, 1 de octubre de 2009

TABAIBAL DEL PORIS DE ABONA

TABAIBAL DEL PORIS DE ABONA


FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Arico.
COMO LLEGAR: Por la autopista TF-1 en el cruce del Poris de Abona por la carretera TF-625.
COMIENZO: Urbanización Parque Residencial Club Casa Blanca.
FINAL: Urbanización Parque Residencial Club Casa Blanca.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 3 horas.
LONGITUD: 5,5 kilómetros (i/v).
PROVISIÓN DE AGUA: En una gasolinera en el cruce de la TF-1 y en un supermercado en la rotonda de entrada a la urbanización.
LUGARES DE INTERÉS: Tabaibal, Paisaje del acantilado, Playa de la Caleta, Vista al final del Caserío de las Eras y Playa de las Ceras.
VENTAJAS: Camino sencillo y llano sin posibilidad de pérdida.
INCONVENIENTES: Vertedero incontrolado al principio y ausencia de señalización y la que hay es precaria e insuficiente para un paraje natural.

Playa del Poris de Abona (i) y Faro del Poris (d).

LA TABAIBA DULCE (Euphorbia balsamifera)

El género Euphorbia es uno de los más variados del mundo vegetal, ya que existen en todas las regiones tropicales y subtropicales de la tierra más de 2.000 especies de éste tipo. En las Islas Canarias se encuentran unas 40 especies en la naturaleza de entre las cuales se diferencian los Cardones y las Tabaibas; dentro de los Cardones se encuentra el Cardón propiamente dicho (Euphorbia canariensis) que lo podemos localizar en las zonas bajas de todas las islas, alcanzando en algunas ocasiones grandes dimensiones como en el Malpaís de Güimar y el Cardón de Jandia (Euphorbia handiensis), de menos porte y en peligro de extinción, encontrándose sólo en la Península de Jandía, en Fuerteventura.
Respecto a las Tabaibas, existen 10 especies de las cuales 8 son de Canarias y entre esas 8 está la Tabaiba Dulce (Euphorbia balsamifera) que también puebla el continente Africano y aquí en Canarias forma incluso grandes espacios en zonas bajas de las islas donde sólo ellas crecen, como es el caso que nos ocupa en el Tabaibal del Poris.
Todas contienen en su interior un látex de color blanco, llamado aquí “leche de Tabaiba”, que según creencias antiguas tenía propiedades medicinales, especialmente como analgésico de muchas clases de dolores y dermatológicamente para cicatrizar heridas de la piel. También era muy apreciado como goma para la estanqueidad de las barricas de vino, incluso su porosa madera se usaba para la fabricación de tapas para las mismas. Hoy en día estas propiedades se han desechado debido a la actual calidad de vida, aunque no debemos olvidar que desde tiempos de los Guanches esta planta ha sido parte del patrimonio etnográfico de la isla.
Cardón entre Tabaibas.
Cardoncillo (i) y Uvilla de Mar (d).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

El Tabaibal del Poris de Abona es un espacio natural protegido de sólo 48 hectáreas de superficie que está catalogado como Sitio de Interés Científico y Área de Sensibilidad Ecológica por el Gobierno de Canarias desde el año 1994 por albergar en su reducida dimensión un escaso y vulnerable tabaibal halófilo compuesto de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) merecedor de dicha calificación. Junto a este tipo de vegetación y en menos medida crecen también Cardones (Euphorbia canariensis), Cardoncillos (Ceropegia fusca) y la extremadamente amenazada Piña de Mar (Atractylis preauxiana) que sólo habita en tres regiones muy concretas del sur de Tenerife, una de ellas este espacio natural, y dos del sur de Gran Canaria.


"Paisaje Lunar" al comienzo de la ruta.
Para llegar hasta este desértico lugar tomaremos la autopista TF-1 dirección sur hasta encontrarnos con el cruce que señaliza El Poris; al desviarnos por él tomaremos la carretera TF-625 en dirección a la costa hasta encontrarnos una rotonda, girando a la izquierda en ella y entrando en el Parque Residencial Club Casa Blanca, encontraremos la Calle José Alberto que nos llevará a la Zona Residencial Chari. En ese punto hay un aparcamiento con un acceso a una pista de tierra que recorre la trasera del parque residencial y donde hay un vertedero incontrolado que da una precaria imagen al paisaje. Comienza un marcado sendero paralelo a unos cien metros de la costa, en la Punta de la Ternera, que transita sobre malpaís donde podemos ver aislados ejemplares de Uvilla de Mar (Zygophyllum fontanesii) hasta llegar a un pequeño barranquillo que desemboca en una pequeña playa de piedras, antes de atravesarlo ignoraremos un sendero que va directo al acantilado y al cruzarlo veremos en la vertiente contraria las formas caprichosas que hicieron los ríos de lava al solidificarse repentinamente por el enfriamiento del agua del mar. Iremos ascendiendo suavemente por un escarpe rocoso casi al borde del acantilado y con la sola visión de un paisaje agreste y desértico solo poblado por algunos ejemplares de Uvilla de Mar (Zygophyllum fontanesii) y pequeñas Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y la omnipresente Montaña Magua (169 m.) un cono volcánico rodeado por el gran valle que se extiende entre Arico e Icor.
Montaña Magua (i)
Playa de La Caleta y cueva en el risco.
El sendero sigue su curso bordeando el escarpado precipicio que se asoma al mar, salvando pequeños barranquillos que desaguan en el mar en forma de pequeñísimas calas de piedras; llega un momento en que nos encontraremos un cruce de caminos en Los Roquitos, a la izquierda se adentra en el malpaís un camino en sentido contrario del que venimos y terminando en la pista de la trasera de la urbanización de la cual partimos. El camino correcto es el que sigue bordeando el escarpe, ofreciéndonos una vista espectacular de una gran cueva en los pies del acantilado, cuyo acceso a pie sólo se puede hacer en la bajamar; sobre ella se extiende un gran espacio natural repleto de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y por los bordes del camino que vamos recorriendo podremos observar Aulagas (Launaea arborescens), cuya característica principal es que son arbustos secos y densamente espinosos y Siemprevivas de Mar (Limonium pectinatum). Con la visión de la cueva seguimos el recorrido ignorando otro cruce hacia la izquierda que tomaremos a la vuelta y descenderemos por una de las vertientes del Barranco de las Aguas que desemboca en la Playa de la Caleta por un sendero zigzagueante y muy pedregoso que en algunos tramos conserva un empedrado antiguo. La Playa de la Caleta es una pequeña cala rocosa donde crecen grandes y aislados ejemplares de Uvillas de Mar (Zygophyllum fontanesii) y donde se puede disfrutar de un buen baño en dias en que el mar está en bonanza, incluso hay pequeños refugios bajo las rocas utilizados por los escasos bañistas que vienen por aquí; también podemos disfrutar de las vistas del acantilado y los distintos estratos rocosos que se han formado en él mediante la actividad volcánica de tiempos remotos.

Seguiremos costeando por Puntilla Negra, llamada así por el color de la superficie que está compuesta por pequeñas rocas negras provenientes de la actividad volcánica, lo que llamamos aquí en Canarias, malpaís. Sigue el sendero por superficie irregular y cruzando varios barranquillos sin importancia y otra pequeña playa de piedras donde podemos observar algún diminuto arenal, hasta encontrarnos con una antigua pista de tierra en desuso y que tomaremos, ya que si seguimos bordeando el acantilado puede ser muy peligroso debido a que la erosión marina ha desgastado éste con el consiguiente riesgo de derrumbes al mar. Por esta zona encontraremos Cardones (Euphorbia canariensis), Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y Aulagas (Launaea arborescens), creciendo en una superficie con variedad de colores, como el negro perteneciente a las rocas volcánicas mas jóvenes y rojizo, también a rocas del mismo material pero mas antiguas, al igual que segmentos de superficie amarillenta formadas de tosca, también volcánicas. Justo por encima de la autopista tenemos la vista de Montaña Magua y hacia el mar, a unos 150 metros de distancia, se adentra en el océano la Punta del Rincón con unos acantilados de mas de 40 metros de altura. El camino sigue un poco perdido ya que la antigua pista casi no se aprecia y debido a que el paraje es poco visitado no se ha marcado ningún sendero, por lo tanto y por una zona de antiguos bancales donde los restos de los muros de piedra seca es lo mas notorio del lugar, nos iremos abriendo paso entre las numerosísimas Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y curiosamente un aislado Cardón (Euphorbia canariensis) de grandes dimensiones, hasta llegar al final del recorrido donde un gran mirador natural se asoma a la Playa de las Ceras, una sucesión de tres calas separadas por sendos roques siendo la mas grande la primera, con una longitud de unos 200 metros, pero no tiene ninguna de ellas arena fina, sino callaos (cantos rodados) por lo no se aconseja el baño es estos lugares ya que el mar aquí es muy abierto y la zona de mucho viento. Al fondo de este fantástico panorama podemos ver el Caserío de Las Eras y bajo nuestros pies se hunde un gran acantilado sobre dicha playa, la cual es impracticable desde aquí, por lo tanto el final del recorrido es evidente y no nos quedará mas remedio que desandar nuestros pasos para el regreso.
Cuando el mar está en calma es una delicia caminar por este paraje.
Playa y Caserío de Las Eras.
En el camino de retorno por el mismo sendero llegaremos a la Playa de la Caleta y ascendiendo por la vertiente del Barranco de las Aguas, encontraremos una desviación a la derecha muy pedregosa, la cual seguiremos y que se dirige hacia la autopista haciendo un recorrido paralelo a ésta y desde donde hay unas bellas vistas de dicha playa; pasaremos junto a una mangaveleta (cono de tela para saber la dirección del viento) y varias señales de zonificación del espacio natural protegido, todo ello rodeado de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera), Aulagas (Launaea arborescens) y en menor medida, Cardoncillos (Ceropegia fusca) y Veneneros (Nicotiana glauca) ésta última, especie introducida que tiene carácter invasor.
Formas curiosas en el recorrido.
Llegará un momento en que encontraremos un cruce y nos desviaremos dirección a la costa adentrándonos en el paraje y alejándonos del ruido infernal de la autopista, hasta que nos topemos con un pequeño cauce que es un antiguo camino ya que en algunos tramos tiene una delimitación compuesta por un murete de piedra seca y en contadas ocasiones podemos ver algún resto de un antiguo empedrado, que quizá fuese el antiguo camino que bajaba del municipio de Arico hasta el Caserío del Porís, ya que éste último era en otro tiempo un afamado puerto de trueque de mercancías varias, como productos de la agricultura y especialmente vino, muy apreciado antaño en los puertos de Europa. Seguiremos por ese sendero, el cual está en total desuso, hasta encontrarnos con una pista de tierra, la cual cruzaremos varias veces y que nos lleva a encontrarnos definitivamente con el sendero del principio en la parte trasera de la urbanización Parque Residencial Club Casa Blanca y con él al final del recorrido.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña
Francisco_farina@yahoo.es
www.andarines.com

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