miércoles, 12 de mayo de 2010

TIGAIGA - EL LANCE - TIGAIGA


TIGAIGA - EL LANCE - TIGAIGA

FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Los Realejos.
COMO LLEGAR: Desde la autopista TF-5 dirección norte, cogeremos el cruce que va hacia Tigaiga, subiendo por la TF-34 y desviándonos hacia la derecha por el Barrio de San Vicente hasta el Realejo Bajo, una vez allí tomaremos la Calle Tigotán hasta el final, donde está la pequeña Plaza de la Hispanidad.
COMIENZO: En la plaza de la Hispanidad de Tigaiga.
FINAL: En el mismo lugar.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 4,30 horas.
LONGITUD: 8,3 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En una fuente pública de Tigaiga y en un manantial al finalizar el Camino de Madre Juana.
LUGARES DE INTERÉS: Barrio de Tigaiga; Camino de las Vueltas de Icod el Alto; Mirador de El Lance con la escultura del Mencey Bentor; Mirador de la Corona; Camino de Madre Juana; Caserío de Madre Juana; vistas panorámicas del Valle de La Orotava desde el paseo peatonal de la carretera TF-342.
VENTAJAS: Recorrido por caminos tradicionales y vistas espectaculares del Valle de la Orotava.
INCONVENIENTES: Tiene bastante recorrido por asfalto y es una ruta medianamente señalizada.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA



DESCRIPCIÓN

En la pequeña Plaza de la Hispanidad del Barrio de Tigaiga, bajo los acantilados del Mirador de El Lance, comienza esta ruta con un pequeño recorrido urbano de unos quinientos metros por la Calle Tigaiga; nos encontraremos primero un calvario a nuestra izquierda y luego una fuente pública donde podremos abastecernos de agua, el recorrido sigue por la calle estrecha y muy cuidada hasta el final donde hay otro calvario en la Cruz del Aserradero junto a un Drago (Dracaena draco); justo detrás asciende en fuerte pendiente el Camino de las Vueltas de Icod el Alto, como así reza una señal en la pared de una casa.

Comienzo del Camino de las Vueltas (i); Plaza de la Hispanidad (c);
calle antigua en Tigaiga (d)


Macizo de Tigaiga.
Al final del asfalto se estrecha entre muros de piedra seca donde crecen Helechos (Pteridium aquilinum) y Bejequillos (Aeonium spathulatum), junto a algunos arboles frutales en las pequeñas huertas anexas. El camino sigue un pequeño tramo con firme de cemento, hasta que nos encontremos una señal de entrada en el Paisaje Protegido de los Campeches, Tiagaiga y Ruiz donde el empedrado del camino comienza su andadura; es un sendero bastante ancho que va ascendiendo hasta que lo corta una pista de acceso a la última casa que nos encontraremos.

Principio del empedrado y del Paisaje protegido.

Hay una señal de madera bajo grandes Vinagreras (Rumex lunaria) que nos indica la dirección hacia Icod el Alto; después de rebasar la casa encontramos una valla de madera que delimita el camino, por los alrededores crecen Ortigones (Gesnouinia arborea), la Corona de la Reina (Gonospermum fruticosum), Helechos (Pteridium aquilinum), Palomeras (Senecio heritieri) y algunos Cerrajones (Sonchus acaulis) aislados; las vistas que vamos dejando detrás son espectaculares, desde la ladera que cierra el Valle de la Orotava por el sur terminando en el mar, pasando por el cono volcánico denominado Monumento Natural de Montaña de los Frailes (373 m.) que destaca sobre el casco urbano de Los Realejos.
Camino Real de las Vueltas de Icod el Alto.


Sigue el bello sendero empedrado en su totalidad, ejemplo de conservación de un camino ancestral; ahora pasamos junto a una edificación por donde pasa una antigua canalización de agua que pertenece a la Galería del Gran Poder y luego asciende zigzagueante protegido por una valla de madera que da lugar a una larga recta bordeada de un auténtico cañaveral y donde crecen multitud de Helechos (Pteridium aquilinum).

Paseo peatonal en la carretera TF-342 (i); desvío hacia El Lance (d).

Después de varias vueltas del camino, la última curva hacia la izquierda nos lleva en unos pocos metros a la carretera TF-342 de acceso al barrio de Icod el Alto, donde hay un paseo peatonal delimitado junto a la valla de la carretera; caminaremos hacia la derecha, entre el talud de piedra que se precipita bajo La Corona atestado de laurisila y el precipicio que se abre hacia el Valle de La Orotava con impresionantes vistas del mismo; en unos seiscientos metros de recorrido llano estaremos en el Mirador de El Lance donde se alza una magnífica escultura de bronce rindiendo tributo al Mencey Bentor; éste fue uno de los últimos menceyes de Tenerife, hijo del Mencey Bencomo que murió en la Batalla de Aguere; Bentor siendo nuevo Rey de Taoro se enfrentó al conquistador Fernández de Lugo y fue vencido en la Batalla de Acentejo, esta derrota provoca su suicidio, antes de su rendición, despeñándose por la Ladera de Tigaiga desde este lugar.


Vistas desde el Mirador de El Lance.
Vistas del Valle de la Orotava (i) y de Icod el Alto (d).

Desde el mirador y desandando nuestros pasos unos veinte metros cruzando la carretera, justo donde una señal indica el paisaje protegido, asciende un estrecho sendero sin señalizar que en unos cien metros nos deja en la trasera de una casa y al comienzo de la Calle el Lance que asciende fuertemente asfaltada por el centro del Barrio de El Lance; cuando terminan las casas, sigue la pista pavimentada entre huertas de cultivo y con vistas panorámicas hacia el valle, conformando un paisaje agrario de gran belleza, hasta que encontremos el cauce del Barranco del Dornajo donde una pista de tierra se adentra hacia la izquierda entre Codesos (Adenocarpus foliolosus), Balangos (Avena canariensis) y Helechos (Pteridium aquilinum); sigue recta y en fuerte pendiente hasta encontrarnos un muro de piedras que delimita el Mirador de la Corona, desde aquí se vislumbra el Caserío de Icod el Alto y después de rodear el muro llegaremos a dicho mirador. Es un espacio empedrado y amplio idóneo para un largo descanso donde se alza una especie de templete con una cruz en medio que se asoma vertiginosamente hacia el Valle de la Orotava, ofreciéndonos vistas impresionantes del mismo; en un lateral hay acondicionada una rampa de despegue utilizada para parapentes y en lo mas alto, multitud de antenas de telecomunicaciones.

Mirador de la Corona.



Después de deleitarnos ampliamente de tan fascinante paisaje, retomamos el camino por el Camino de Madre Juana, el cual se adentra en el Macizo de Tigaiga, por un sendero medianamente ancho y protegido de vallas de madera que desciende por la derecha del mirador a través de un monte compuesto por restos de laurisilva donde son mayoritarias las especies arbóreas como Brezos (Erica arborea) y las Fayas (Myrica faya).
Tramo empedrado del Camino de Madre Juana.


Baja empedrado un largo tramo donde podemos observar un ecosistema único formado por especies endémicas como las Cruzadillas (Hypericum reflexum), los Taginastes (Echium virescens), Codesos (Adenocarpus foliolosus), Rosalillos (Pterocephalus dumetorus), entre muchas otras, así como una población muy escasa y difícil de ver del Saúco Canario (Sambucus palmensis). Mas tarde pasaremos por una zona un poco más llana donde hay menos empedrado y se estrecha el camino, hay varios escalones de piedra un poco mas adelante que dan paso a la desaparición definitiva del empedrado.

Otro tramo sin empedrar del Camino de Madre Juana.


Entre multitud de Helechos (Pteridium aquilinum), Follaos (Viburnum rigidum) y algún ejemplar aislado de Palomera (Senecio heritieri), desciende suavemente zigzagueando y teniendo vistas del valle entre la vegetación arbórea de Fayas (Myrica faya) y Brezos (Erica arborea), hasta que en un determinado momento se abre el paisaje cruzando un barranquillo hacia La Tarasca y El Asomadero, riscos pertenecientes a la misma Ladera de Tigaiga y que están plagados de laurisilva entre la cual sobresalen numerosos Eucaliptos (Eucalyptus globulus). Más adelante el camino aparece bordeado por un talud lleno de líquenes y que retiene mucha humedad, creciendo en lo alto Fayas (Myrica faya) y Acebiños (Ilex canariensis), para dar paso a un tramo con grandes escalones formados por troncos de madera que hace que el sendero no se deteriore cuando llueva. En unos metros encontraremos una entrada hacia la derecha entre un bosque de Eucaliptos (Eucalyptus globulus) que ignoraremos y que posiblemente vaya hacia la Galería del Sauquero, una de las muchas que existen en la ladera.

Fuente en el camino (d).

Un muro de piedras bordeando el camino mas llano y unas huertas donde crecen Castañeros dan paso al último tramo donde nos da la bienvenida una pequeña fuente proveniente de un manantial, casi tapada por un manto verde de Hiedra Canaria (Hedera canariensis).

Llegando al Caserío de Madre Juana.


Seguidamente el sendero aparece empedrado y delimitado por la valla de madera que desciende sinuoso hasta una pista asfaltada que da acceso al Caserío de Madre Juana, donde hay una señal de madera que indica el camino hacia Icod el Alto; junto a la vía hay unos antiguos lavaderos y en unos metros estaremos en la carretera TF-342 donde comienza el camino peatonal que nos llevará, después de aproximadamente un kilómetro, hasta el Camino de las Vueltas de Icod, por donde subimos anteriormente hacia el Mirador de El Lance; sólo nos queda descender el mismo camino empedrado hacia el Barrio de Tigaiga y una vez allí dirigirnos a la ermita de Nuestra Señora de la Concepción situada en la Plaza de la Hispanidad, donde comenzamos la ruta.

Paseo peatonal en la TF-342 (i).
De regreso por el Camino de las Vueltas.


PAISAJE PROTEGIDO DE LOS CAMPECHES, TIGAIGA Y RUIZ

Es un espacio natural de 691,2 hectáreas formado al mismo tiempo por tres zonas diferenciadas; la de Los Campeches, zona agrícola de elevado valor paisajístico y cultural donde los cultivos con viviendas aisladas son su mayor atractivo; el Macizo de Tigaiga, con grandes escarpes plagados de laurisilva, mayoritariamente formada por Fayal-Brezal (Myrica faya y Erica arborea), que forman la ladera que cierra el Valle de la Orotava por el sur, con vistas espectaculares del mismo desde varios miradores acondicionados y el Barranco de Ruiz, límite natural de los municipio de Santa Úrsula y Los Realejos, catalogado como Sitio de Interés Científico, por tener unas características geomorfológicas únicas compuestas por la representación de un ecosistema característico del Cardonal-Tabaibal en las zonas mas bajas y reductos de Laurisilva en la parte de mas altitud, todo el conjunto ofrece un valor paisajístico de primer orden.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
www.andarines.com

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