jueves, 23 de abril de 2009

RUTA DEL AGUA


SAN JUAN - CABECERA DEL BARRANCO DE BADAJOZ
POR LA RUTA DEL AGUA


FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Güimar
COMO LLEGAR: En la carretera TF-28, dentro del municipio de Güimar, después de cruzar el Puente de Guaza hay una subida a la derecha señalizada como Barrio de San Juan.
COMIENZO: Plaza de San Juan.
FINAL : Plaza de San Juan.
DIFICULTAD: Media-Alta.
DURACIÓN: 3 horas.
LONGITUD: 2,5 kilómetros aproximadamente.
PROVISIÓN DE AGUA: En el canal que pasa junto a La Hidro.
LUGARES DE INTERÉS: Ruta del Agua (autoguiada); La Hidro; Bosques de Madroños (Arbutus canariensis); Panorámicas del Valle de Güimar.
VENTAJAS: Ruta señalizada y autoguiada hasta La Hidro.
INCONVENIENTES: Peligrosidad por vértigo en el final y fuerte desnivel.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

DESCRIPCIÓN

A la Ciudad de Güimar se accede por la carretera TF-61 en el enlace de la autopista TF-1 del Puertito de Güimar; esta carretera que va directamente al centro urbano nos llevará a la calle Obispo Pérez Cáceres, la cual tomaremos a la izquierda hasta encontrarnos con el Puente de Guaza en el barrio del mismo nombre; una vez allí, en la carretera TF-28 estaremos atentos enseguida a una desviación a la derecha que en fuerte subida nos dejaría en cinco minutos en el Barrio de San Juan.
A partir de este barrio se fundó lo que es hoy la Ciudad de Güimar, cuando en el siglo XVI se instaló una industria azucarera en el lugar aprovechando la abundancia de agua que brindaban tanto el Barranco de Badajoz como el Barranco del Río. En la misma época, por el año 1534, ya que la población fue aumentando alrededor de esta zona próspera, se construyó la primitiva Ermita de San Juan, reconstruida en el siglo XVIII después de ser destruida por una fuerte tormenta, en su interior hay importantes obras de arte como un retablo barroco del siglo XVIII y varios murales con escenas de San Juan Bautista; en el exterior llama la atención el escudo de armas de la familia Fonseca, fundador de la misma, sobre el pórtico de la entrada. Al otro lado de la plaza hay un pequeño calvario con una imagen de un Cristo Negro, escultura donada por un predicador de La Laguna en el siglo XIX y que no debe dejarse de visitar.

Camino de Los Hurones e Iglesia de San Juan.

La ruta comienza al lado de la Plaza de San Juan, por donde sube en fuerte ascenso el Camino de los Hurones, es una pista agrícola asfaltada que pasa por multitud de huertas de cultivo con pequeños cuartos de aperos. Los habitantes de este barrio tienen la agricultura muy arraigada debido a que esta zona fue en su día muy fértil ya que tanto el Barranco de Badajoz como el Barranco del Río o también llamado Barranco del Agua, llevaban un continuo fluir de agua que era aprovechada para tal fin. El asfalto se termina unos ciento cincuenta metros mas arriba, el cual se convierte en un bonito sendero cercado de cuantiosa vegetación como Cruzadillas (Hypericum reflexum), Vinagreras (Rumex lunaria), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Incienso (Artemisia canariensis) y la bonita y espectacular Palomera (Senecio heritieri).

Poste indicativo de la Ruta del Agua y Barranco del Agua.

Hay un poste indicativo que señala la denominación de la ruta como “Ruta del Agua”, un sendero autoguiado que el ayuntamiento de Güimar ha tenido a bien recuperar para el disfrute de los propios del lugar y de visitantes foráneos. Esta primera señal nos informa para que reparemos en las atarjeas que se usaban antiguamente para canalizar el agua, estaban hechas a mano y labradas sobre piedra pómez o pumita, un material poroso, muy ligero y fácil de labrar. Seguidamente pasaremos junto a varios almendros y llegaremos en unos minutos al segundo punto de interés de la ruta; un gran estanque excavado en la roca porosa construido a mitad del siglo XX que almacenaba el agua de las escorrentías y la distribuía a los diferentes consumidores.
El sendero sigue ascendiendo entre Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Cerrajas (Sonchus acaulis) y Verodes (Aeonium ciliatum), estos últimos crecen abundantemente entre las piedras de las paredes de las huertas. Cruzamos un pequeño barranquillo bordeado de varios Pencones (Opuntia maxima), donde la humedad hace que crezcan multitud de Cañas, éstas tenían usos agrícolas varios como por ejemplo el de alzar las viñas para que no estuviesen por el suelo. Este es el tercer punto de interés señalizado con su correspondiente indicación; también hay un pequeño estanque que sirve para distribuir las aguas a los diferentes puntos de regadío.
Unos escalones ascienden al lado de una antigua atarjea que bordea el sendero, al igual que una canalización que cruza éste y alcanza mas adelante un complejo hidráulico formado por varias construcciones que albergan en su interior los aforímetros, medidores del caudal del agua que pasa por las diferentes canalizaciones. Por los alrededores hay una gran Vinagrera (Rumex lunaria), Incienso (Artemisia canariensis), varios ejemplares de Codesos (Adenocarpus foliolosus), algún Pino Canario (Pinus canariensis) aislado, Mato Risco (Lavandula canariensis) y Jaras (Cistus symphytifolius). A la derecha parte un sendero que ignoraremos y que en fuerte bajada por unos escalones termina en una pista en el cauce del Barranco del Agua que a su vez finaliza en el Barrio de la Hoya. Un poco mas arriba y señalizada con un poste indicativo con el número cuatro, está la Tanquilla de los Hurones, principal depósito de confluencia y distribución de toda el agua de las galerías del Barranco de Badajoz y del Barranco del Agua. Nos encontraremos durante el recorrido varios pilotes a modo de recordatorio de la “Ruta del Agua”; pasaremos por un terreno cultivado donde hay un estanque de forma circular, después de éste el camino desemboca en una estrecha carretera asfaltada que en fuerte ascenso termina en La Hidro junto a un gran Pino Canario (Pinus canariensis), edificación emblemática para los habitantes de la Ciudad de Güimar, que consta de una antigua estación hidroeléctrica, construida en 1924 y que abastecía de electricidad a la Ciudad y algunos de sus barrios; su funcionamiento consistía en captar toda el agua de las numerosas galerías horadadas en los barrancos de Badajoz y del Agua y transformarla mediante un generador en energía eléctrica, para después ser aprovechada para el consumo humano y el regadío de las medianías; este lugar también está señalizado con un poste indicativo con el número cinco.

La Hidro bajo el Pico Chico y Pico Grande.

A partir de aquí hay dos alternativas; un sendero a la derecha que bordea por una de las laderas del Barranco del Agua y que pasa por un bosque de Laurisilva compuesto de Follaos (Viburnum rigidum), Granadillos (Hypericum canariense), multitud de Palomeras (Senecio heritieri) y Mato Risco (Lavandula canariensis) y que termina en el canal de la Ruta de las Ventanas un itinerario que penetra por el risco mediante túneles y que pasa por la vertiginosa Fuga de los Cuatro Reales. La otra opción es a la izquierda y discurre por un canal que tiene su final en el cauce del Barranco de Badajoz antes de pasar por el Pozo de los Ciruelos. Nuestra elección, y tercera alternativa, es seguir ascendiendo, esta vez por un tramo de vía empedrada donde la vegetación es exuberante compuesta de Palomeras (Senecio heritieri), Cerrajas (Sonchus acaulis) Magarzas (Argyranthemum gracile) y Bejeques (Aeonium ciliatum), hasta llegar a un trecho llano donde crecen grandes Eucaliptos (Eucalyptus sp.), es aquí donde evitaremos seguir la pista de la derecha que termina en unas colmenas y tomaremos un inapreciable sendero a la izquierda que discurre junto a una gran tubería alzada sobre grandes postes que servía de transporte del agua de las galerías y que se interna en el pinar.


Sigue el camino empedrado hacia el Pico Chico.

Un pinar espeso con un sotobosque compuesto mayoritariamente de Brezos (Erica arborea) y Jaras (Cistus symphytifolius) acompaña el camino en fuerte y zigzagueante ascenso, entre un canal por la derecha y la tubería por el lado contrario. Algún Madroño (Arbutus canariensis) también hace aparición, hasta llegar a un registro hidráulico desde donde las primeras panorámicas del Valle de Güimar se hacen notar; en primer término los riscos de la Ladera de Güimar se precipitan hacia el cauce del Barranco de Badajoz; en la costa predomina la imagen de la Montaña del Socorro y sobre el océano un precioso mar de nubes deja entrever la isla de Gran Canaria. Sigue progresando con un gran desnivel el marcado camino entre el pinar dentro del Parque Natural de Corona Forestal; el microclima que se genera en estos pequeños valles formados por los cauces de los profundos barrancos y los grandes escarpes, unido a la gran riqueza hídrica, hace que se establezca un ecosistema vegetal casi único, formado por bosques mas o menos frondosos de Laurisilva y por numerosas poblaciones de Madroños (Arbutus canariensis), Escobones (Spartocytisus filipes) y otras especies vegetales como Acebiños (Ilex canariensis) y Fayas (Myrica faya), unidos a especies arbustivas con inflorescencias espectaculares como la Palomera (Senecio heritieri), la Cerraja (Sonchus acaulis) y los Taginastes (Echium virescens).



La Fuga de los Cuatro Reales y la Ladera de Güimar.

Más adelante nos encontramos una subida con un desnivel muy acusado y una bifurcación a la derecha que ignoraremos y que llanea por donde se pierde una gruesa tubería de agua, a la izquierda se alza un gran Pino Canario (Pinus canariensis) con dos troncos gemelos. El fuerte ascenso en este tramo hace que la ruta se torne algo fatigosa ya que la pendiente es mayor que la que hemos recorrido anteriormente. Nos queda un pequeño tramo hasta llegar a unos antiguos depósitos de agua en un pequeño collado despejado de pinar, no obstante la vegetación es muy abundante habiendo entre Madroños (Arbutus canariensis) y Escobones (Spartocytisus filipes), infinidad de Cabezotes (Carlina canariensis), Vinagreras (Rumex lunaria), grandes y espectaculares Taginastes (Echium virescens), Cornicales (Periploca laevigata), Bejeques (Aeonium ciliatum) y un sinfín de especies vegetales características de las cabeceras de los barrancos húmedos. A la izquierda hay un paso sobre el acantilado que bordea éste y que se alza varios cientos de metros sobre el Barranco de Badajoz; muchísima precaución hay que tener al estar por esta zona ya que el vacío del acantilado está muy próximo. La gran panorámica del valle es espectacular; en primer término la Fuga de los Cuatro Reales, lugar desde donde dicen se arrojó el Mencey Añaterve arrepentido de haber hecho un pacto con el conquistador Alonso Fernández de Lugo; mas allá se ve la Ladera de Güimar, que junto a la Fuga es lugar donde crece la Jarilla de Agache (Helianthemum Teneriffae), actualmente especie catalogada en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como “en peligro de extinción”. La Ladera se observa desde su punto de nacimiento en Izaña, a más de 2.000 metros de altitud, hasta perderse en la costa junto al Malpaís de Güimar; sus escarpes forman profundos tajos y vertientes que caen vertiginosamente hasta el cauce del Barranco de Badajoz. A la izquierda y a lo lejos, la Ladera de Chafa que cierra el Valle de Güimar por el noreste y más allá, en la lejanía, se distingue perfectamente la silueta del Macizo de Anaga.




Cabecera del Barranco de Badajoz.


Aunque la ruta propuesta termine aquí, el sendero sigue su curso adentrándose de nuevo en el pinar pasando por el collado que está entre el Barranco del Corral de las Ovejas y el Barranco el Rinconcito, para llegar después de cruzar el monte, a la Hoya del Mal Abrigo, donde hay un antiguo refugio, junto a la Fuente del Mal Abrigo. Muy cerca está el Roque del Mal Abrigo, ya en la carretera dorsal TF-24 y también está el Observatorio Astronómico del Teide, perteneciente al Instituto de Astrofísica de Canarias.
El regreso, después de estar un buen rato oteando el paisaje y recreándose en las numerosas especies vegetales, lo haremos por el mismo sendero, esta vez en bajada y a veces de fuerte desnivel, aunque al llegar a La Hidro, podremos tomar la carretera asfaltada que en una media hora nos dejará en el Barrio de San Juan, punto de partida del itinerario.

Flora al borde del camino.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
www.andarines.com



UN POCO DE HISTORIA

LA DATA DEL VALLE DE GÜÍMAR

Se considera como inicio del repoblamiento europeo el 27 de febrero de 1500., cuando Alfonso Fernández de Lugo concede una data a Blasino y Juan Felipe Inglesco de Plombino, con la condición de que en el plazo de cuatro años construyan un ingenio azucarero en San Juan de Güimar.
Durante estos cuatro años preparan la tierra, con grandes gastos y esfuerzos, plantan cañas, vides y frutales. Fabrican el ingenio con molinos y edificios, abren caminos y canalizan las aguas. Sin embargo necesitan que Fernández de Lugo les otorgue otros seis meses de plazo.
En julio de 1504, Alonso de Lugo queda satisfecho de lo edificado y plantado por los titulares del ingenio.
En 1512 Giraldin toma el arrendamiento del ingenio y tierras. La labor de este florentino fue muy importante por el largo tiempo que estuvo bajo su administración, y por las mejoras y ampliaciones que realiza. Aunque los beneficios parece que fueron escasos.
La economía del ingenio no mejoraba y en 1532 el propietario, que en este momento era el hijo de Francisco de Vargas, presionaba a Giraldin por el pago del tributo. Como solución se le da poder a Giraldin para que en las tierras del heredamiento que estaban sembradas de cañas se plantaran de viñas y otros árboles frutales. La viña coexiste con el cultivo de la caña desde los primeros momentos de la conquista, pero será ahora cuando las vides experimenten un cierto auge en algunas islas, y supone el reconocimiento del hundimiento del negocio del azúcar, y un interés por el vino, que será el producto de exportación en los años siguientes.
En 1556 Pedro de Alarcón compra el ingenio. Una de las primeras acciones que realizó fue el desalojo de algunas familias guanches, esencialmente ganaderos que ocupaban cuevas en Guaza. Esto muestra el drama del derrumbe de las estructuras sociales y económicas de la sociedad aborigen. Expresan el cambio del uso de las tierras del valle: el paso de la actividad ganadera a una utilidad agrícola.
En 1568 Pedro de Alarcón muere y deja la administración de la hacienda a su mujer Argenta de Franquis, y encarga que el heredamiento no fuera dividido. El primer problema que encontró Argenta de Franquis fue la falta de dinero, el rendimiento del ingenio se había reducido y no alcazaba para los salarios o para pagar los censos. En esta época se evidencia la ruina del negocio azucarero y la bancarrota de la hacienda que ocasiona un despoblamiento de la zona a lo que contribuye las epidemias de esos años, una recesión que no se recupera hasta la primera década del siglo siguiente.
Las infraestructuras principales del ingenio de San Juan de Güímar eran un molino de cañas movido por agua, una casa de prensas, una casa de calderas, un gran salón para purgar los panes de azúcar, un molino de cereales con dos piedras, dos estanques, aposentos para los trabajadores y esclavos, cuadras para los animales, todo esto en torno a la Ermita de San Juan.
La orografía de la zona dificultaba las comunicaciones por vía terrestre, por eso al principio de la actividad azucarera, el embarque de la producción del ingenio se hacía por el Puerto de Güímar, así como la salida de otras producciones agrícolas del valle. Los puertos de destino eran los del Mediterráneo español e italiano: Valencia, Barcelona, Génova, y los de Amberes, Rouen, etc.

© Texto de Laura Fariña Fariña.



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