viernes, 23 de octubre de 2009

SITIO DE INTERÉS CIENTÍFICO DE ACANTILADOS DE LA HONDURA

SITIO DE INTERÉS CIENTÍFICO DE
ACANTILADOS DE LA HONDURA


FICHA DE LA RUTA

COMO LLEGAR: Autopista TF-1, en la desviación a Las Eras.
COMIENZO: Carretera de acceso a Las Eras.
FINAL : Los Roques de Fasnia.
DIFICULTAD: Baja
DURACIÓN: 2 horas aproximadamente,
LONGITUD: 3,5 kilómetros.
PROVISIÓN DE AGUA: En la gasolinera de Los Roques.
LUGARES DE INTERÉS: Paisaje de los Acantilados de la Hondura, Roques de Fasnia.
INCONVENIENTES: Ninguno.


CARTOGRAFÍA


Localización de la ruta en la Isla.

Vistas aéreas de Google Earth (i) y mapa del recorrido (d).


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

Por la autovía TF-1, dirección sur y entre los kilómetros 35 y 36, hay una salida de acceso a Las Eras, núcleo poblacional, mayoritariamente de segunda residencia, perteneciente al municipio de Fasnia (
www.fasnia.com) que está situado en la llamada Punta Restinga donde está Playa Honda.
Anexo a esa vía de acceso y delimitada por un muro de piedra de canto blanco, está el Sitio de Interés Científico de Acantilados de la Hondura, un espacio natural protegido de 38 hectáreas cuyo motivo principal para ser declarado así, además de la importancia paisajística, es la protección de la Piña de Mar o Piñamar (Atractylis preauxiana) endemismo canario que tiene en este lugar uno de los pocos reductos naturales que le quedan para sobrevivir ya que esta especie está catalogada en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como “en peligro de extinción”. El Gobierno de Canarias ha aprobado recientemente un plan de recuperación de esta especie mediante el Decreto 33/2007 de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial.


Pista de tierra al comienzo del recorrido.


En esta vía de acceso a Las Eras hay numerosos aparcamientos y está el comienzo de un camino, justo donde hay una valla de hierro que impide el paso de vehículos. Es una antigua pista de tierra que termina en un pozo de extracción de agua abandonado y en unas fincas de cultivo desmanteladas. El recorrido comienza por la pista ancha, llana y delimitada por piedras y que discurre paralela unos 50 metros por debajo de la autovía TF-1 y a unos 75 metros de la costa acantilada por donde pasa un estrecho sendero que nos servirá para hacer el recorrido de vuelta. La vegetación a los bordes del camino consta de una población muy numerosa de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera), Corazoncillo Canario (Lotus sessilifolius) y Salados (Schizogyne sericea), estas dos últimas menos cuantiosas. El recorrido consta de firme mixto, con tramos de tosca blanca (pumitas) y otros de tierra suelta y por la derecha se bifurca en varios ramales que van a terminar en el sendero principal de costa.




Mas adelante encontraremos un promontorio a la derecha, donde la pista forma una especie de rotonda y un poco más allá está el Barranco de Borrondino, donde crecen varios Cardones (Euphorbia canariensis) entre multitud de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y algún Balo (Plocama pendula) aislado. Un poco mas adelante, en una bajada pronunciada, hay una valla de hierro que delimita el paisaje protegido; si siguiésemos la pista terminaríamos, después de pasar por unas huertas de cultivo abandonadas, en el Pozo de las Eras, antigua instalación para la extracción de agua. Justo en la valla parte un sendero estrecho hacia la derecha que en unos minutos nos llevará a la senda que bordea el acantilado. Desde este punto tendremos una vistas magníficas de los acantilados y veremos las diferentes capas de los procesos eruptivos de la zona, así como la acción de la erosión del agua que ha ido formando estas rocas en profundos acantilados de mas de 40 metros de altura, así mismo se puede observar un pequeño roque que sobresale del mar y que aún no se ha separado del todo de la pared rocosa.


Cardones,Tabaibas y Balos son la flora característica.


Seguiremos el sendero perfectamente marcado y en dirección a Los Roques, por los alrededores crece la misma vegetación halófila que hemos encontrado anteriormente, además de Siemprevivas de Mar (Limonium pectinatum), Lechugas de Mar (Astydamia latifolia) y algún ejemplar aislado de la Piñamar (Atractylis preauxiana). El sendero sigue paralelo a la pista que hemos dejado, terminando ésta un poco mas adelante, en el pozo. Durante el recorrido cruzaremos dos barranquillos de poca profundidad, uno de los cuales desemboca en una pequeña playa de arena negra. Mas adelante ignoraremos el cruce a la izquierda de un sendero que va hacia el final de la pista de tierra y a una zona de cultivos abandonada y en unos minutos y a la derecha empieza a descender por el borde del acantilado una peligrosa senda, que no debemos tomar y que termina en una construcción ruinosa a la orilla del mar, donde hay un bufadero (hueco en la roca por donde sale el agua del mar a presión). Cinco minutos después estaremos en la vertiente sur del Barranco de la Canal en la zona conocida como Punta de la Canal; asomándonos con precaución podremos ver en la desembocadura del barranco una pequeña playa de grandes callaos (cantos rodados) y una construcción en ruinas.


Bufadero (i) y vista general del acantilado (d)


Sigue el sendero al lado de un muro de piedra seca que pertenece a una antigua zona de cultivo, para a continuación, descender hasta el cauce del barranco y volver a ascender por la vertiente opuesta, llegando a un mar de lava poblado de numerosas Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera). En pocos minutos llegaremos a bordear la costa del acantilado por un camino no muy bien señalado, pero evidente ya que es zona de paso de pescadores, para ver una pequeña y acogedora playa de piedras y luego una zona de tosca blanca, antes de cruzar el Barranco de San Joaquín, llegando así a una gran planicie justo enfrente del Roque de Fuera, pequeño roque compuesto de material volcánico situado mar adentro, a unos cincuenta metros de la orilla.


Vistas llegando a Los Roques de Fasnia.


Bajo el llano hay una vista fantástica de la pequeña Playa de los Roques, entre el Roque de Fuera y el Roque de Dentro, éste último se alza impetuoso sobresaliendo del mar a una altitud aproximada de unos treinta metros, bajo él hay varias casas de pescadores, un pequeño paseo marítimo y una minúscula ermita. Por el otro lado del Roque de Dentro está la Playa del Abrigo, una playa de arena negra cerrada por el norte por la Punta del Abrigo y donde hay una zona turística con varios complejos de apartamentos y una pequeña urbanización de reciente creación.


Roque de Fuera (i) y Roque de Dentro (d).


Aquí termina el recorrido que consta de unos tres kilómetros y medio aproximadamente, si siguiésemos el asfalto nos llevaría a una gasolinera, donde podríamos reponer fuerzas en su bonito y amplio bar-restaurante y desde aquí hay dos opciones para el regreso: una es desandar el recorrido que nos ha traído hasta aquí y la otra es ir hasta la parada de guaguas de la TF-1, que nos queda a unos cien metros, y desde ahí tomar cualquier línea que siga para el sur, parándonos en el siguiente cruce que es el de Las Eras, punto de partida de la ruta.



© Texto y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
www.andarines.com

2 comentarios:

javier gamero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Buenos días Francisco,

desde hace unos meses soy un seguidor de tu blog, en diciembre hice el recorrido del barranco de Añavingo, muy bonito como ya decías. Hace dos semanas intenté hacer este recorrido Las eras-roques de Fasnia, espectácular los acantilados, pero desgraciadamente no pudimos seguir mucho más allá de El restaurante "Los Chasneros", evidentemente el camino estaba borrado, el lugar estaba con mucha más vegetación de lo normal, lo intentamos por la parte superior pegados al límite de la autopista, pudimos cruzar un barranco pero fue imposible cruzar el segundo, no se por dónde teníamos que ir, la verdad es que nos quedamos con las ganas de llegar a los Roques andando. En fin podrías por favor indicar cuál es el recorrido una vez pasado el restaurante "Los Chasnero", si puede ser en modo dummie.

Muchas gracias por tu blog, y por cierto me parece fantástica la idea de recrear el camino real del sur.

Saludos
Javier