jueves, 4 de febrero de 2010

RESERVA NATURAL ESPECIAL DE MONTAÑA ROJA

RESERVA NATURAL ESPECIAL
DE MONTAÑA ROJA
 
FICHA DE LA RUTA
 
TÉRMINO MUNICIPAL: Granadilla. 
COMO LLEGAR: Por la carretera TF-643 de acceso a la Playa de los Abrigos desde El Médano.  
COMIENZO: Parking en el Llano de Rojas.  
FINAL: En el mismo lugar.  
DIFICULTAD: Baja.  
DURACIÓN: Sin definir, ya que se debe ir con tranquilidad para observar todos los recursos naturales, en la cima de Montaña Roja vale la pena tomárselo sin prisas. 
LONGITUD: Es un paraje muy pequeño y la totalidad de sus senderos no llegan a 3 kilómetros.
PROVISIÓN DE AGUA: No.  
LUGARES DE INTERÉS: Montaña Bocinegro; lago de La Mareta; Montaña Roja y paisajes desde la cima.  
VENTAJAS: Sendero Circular y señalizado. 
INCONVENIENTES: En verano es muy visitado debido a la cercanía de la zona turística de El Médano y en la Tanza de Matamoros y La Playita hay nudistas que se sienten molestos y observados.
TIPO DE RUTA: Senderismo.
 
CARTOGRAFÍA

 
 
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
 
En la costa de Granadilla de Abona, municipio de unos 30.000 habitantes, enclavado en el sur de la isla y a una distancia de unos seis kilómetros del Aeropuerto Reina Sofía, está el núcleo turístico de El Médano, lugar de reconocido prestigio internacional ya que alberga varias de las mejores playas de arena natural de Tenerife para el baño y una para la práctica de deportes de mar como el Windsurf. Si tomamos la carretera TF-64 en el cruce con la autopista del sur TF-1 hacia la costa y quinientos metros antes de entrar en la población propiamente dicha, nos encontraremos a la derecha la vía TF-643 que va paralela a la costa y en dirección a Los Abrigos, también localidad turística del mismo municipio. Aproximadamente a dos kilómetros encontraremos un cruce a la derecha que va a la Cueva del Hermano Pedro, y frente a esta bifurcación un aparcamiento de tierra donde hay un cartel informativo que indica que estamos en la Reserva Natural Especial de Montaña Roja, un espacio natural de 166 hectáreas, formado por un paisaje arenoso con una zona concreta de dunas o médanos (de ahí su nombre) donde destaca un ecosistema vegetal diverso y donde sobresale un punto culminante que es el cono volcánico de Montaña Roja de 171 metros de altura sobre el nivel del mar. 
 
 
Inicio del sendero después del parking.
 
 
Señalización en todo el recorrido.
 
Desde este parking salen tres senderos; el de la izquierda va hacia el límite norte de la reserva hasta el inicio de la Playa de Leocadio Machado, dividida en dos partes, una donde se practica Windsurf y deportes similares y la otra asidua de bañistas y veraneantes. El sendero que tenemos enfrente se une unos cien metros mas adelante con el que parte por nuestra derecha; tomamos éste último, delimitado por piedras de tosca blanca del lugar, estamos en el Llano de Rojas y pasaremos junto a una vieja edificación que fue la torre de control de un modesto aeródromo construido en los años 60. En un cruce encontramos un poste indicativo que nos señala el camino de Montaña Roja y Montaña Bocinegro hacia la izquierda, por lo tanto la indicación, y con ella el sendero de la derecha que es hacia la Playa de la Tejita, lo ignoraremos. Continuamos hasta encontrarnos el cruce con el camino que partía desde el parking justo enfrente y que al principio ignoramos, el recorrido es evidente ya que, para evitar salirnos del sendero, ha sido debidamente delimitado con piedras, la vegetación de los alrededores consta mayoritariamente de especies halófilas como la Uva de Mar (Zygophyllum fontanesii), y Corazoncillos (Lotus sessilifolius). Llegamos al comienzo de la senda de subida a la cima de Montaña Roja, pero lo dejaremos para la vuelta porque seguiremos de frente y hacia la costa para coronar primero la Montaña Bocinegro de 36 metros de altura sobre el nivel del mar. 
 
 
Señalización hacia Montaña de Bocinegro (i).
 
 
En la Montaña de Bocinegro.
 
El sendero asciende suavemente por la vertiente sur de dicha montaña y en cinco minutos se llega a su cumbre donde hay unas magníficas panorámicas de la costa; en primer término la Punta Bocinegro a donde descenderemos después de estar un rato admirando nuestro alrededor, mas al este está La Mareta, un lago natural de poca profundidad formado por la filtración de agua de mar, y aún mas al norte la zona mas turística, donde están los hoteles y zona de bares y restaurantes en la Playa de Leocadio Machado. En la cumbre hay un panel informativo que explica la formación del cono volcánico de Montaña Roja junto a un punto geodésico. La bajada por el otro extremo está rodeada de retorcidos ejemplares de Tabaibas (Euphorbia balsamifera) y mas pegado a la costa de Siemprevivas (Limunium pectinatum), junto a la omnipresente Uva de Mar (Zygophyllum fontanesii). Durante el descenso nos encontraremos, mimetizado en el entorno, un bunker militar construido durante la II guerra mundial con fines de vigilancia y que actualmente forma parte del patrimonio histórico del lugar.
 
 
 
De camino hacia la cumbre de Montaña Roja.
 
Pasamos ahora a recorrer por un gran llano un sendero a la orilla del mar delimitado por pequeños troncos en la Punta del Horno, que enseguida se desvía, donde hay una señal, hacia el acceso a la subida de la cima de Montaña Roja. El camino es por un lugar totalmente desértico y bastante degradado por la acción humana donde la vista del cono volcánico que nos ocupa es impresionante. Poco a poco nos iremos encontrando Uvas de Mar (Zygophyllum fontanesii) y algunas Aulagas (Launaea arborescens), para ir ascendiendo cada vez mas por un camino, ahora bastante mas degradado que antes, donde crecen Corazoncillos (Lotus sessilifolius), Cardoncillos (Ceropegia fusca) y muchas Tabaibas (Euphorbia balsamifera) estas últimas creando formas retorcidas y aplastadas con al único fin de recoger la poca humedad que hay en el subsuelo y resguardarse de los fuertes vientos costeros. El sendero zigzaguea en fuerte subida por un firme terroso donde las piedras sueltas a veces dificultan el paso; el color del terreno varía y se hace más rojizo, debido a la oxidación de pequeñas partículas de hierro de las que están formadas las rocas volcánicas. Cuanto más ascendemos, las vistas que dejamos atrás nos regalan un panorama espectacular que difícilmente se ve desde abajo; la zona turística de El Médano, con su principal playa, se distingue al completo, así como Montaña Pelada en la orilla del mar y que delimita con el Polígono Industrial de Granadilla, también destacando el cono volcánico de Montaña de Ifara. 
 
 
Camino de subida a Montaña Roja.
 
En la cima de Montaña Roja a 171 m.
 
A medida que llegamos a la cumbre, a 171 metros de altura, se va descubriendo un paisaje desértico donde destaca en primer termino el grandioso paisaje de la Playa de la Tejita, una enorme playa de arena dorada abierta al ancho mar y que se extiende hasta una zona de invernaderos delimitando así con la Playa de los Abrigos. La vista hacia el sur alcanza a divisar los principales espacios naturales mas sobresalientes que se extienden por esa parte de la Isla, como el Roque del Conde en Adeje, la Montaña de Guaza en Arona, y la cima del Teide en el Parque Nacional del Teide, entre muchas otras y que nos invita a descubrir un cartel informativo que está plantado junto a una valla de madera que delimita un espacio de seguridad que se debe respetar para evitar degradar los alrededores. 
 
 
Playa de la Tejita desde la cima de Montaña Roja.
 
El descenso, después de un largo rato en la cumbre palpando el silencio y la serenidad de este maravilloso paisaje, lo tomaremos evidentemente por el mismo sendero hasta llegar al cruce de caminos que señala la dirección de Montaña Bocinegro, siguiendo éste hasta otro cruce a la derecha que nos llevará a la Tanza de Matamoros, una pequeña playa rocosa formada por la erosión marina y cuya característica principal es la mezcla de colores de las distintas capas de materaial geológico, como el blanco de una duna móvil petrificada en la base de Montaña Roja, el color rojizo del material eruptivo oxidado por la acción de la evidente humedad y el ocre de las rocas de pumita proveniente de erupciones acaecidas hace miles de años en el interior de la isla.
 
 
Playa en la Tanza de Matamoros (d). 
 
  
Dunas fósiles.
 
Seguimos el regreso por el lugar conocido como La Playita, caminando sobre la roca dura y porosa de una duna fosilizada, pasando por lugares que invitan a fotografiarlos continuamente, hasta llegar de nuevo a la base de Montaña de Bocinegro y mas adelante pasando por el acceso a Monta Roja, evitando ambos y dirigiéndonos hasta La Mareta, un lago natural que cambia su profundidad y superficie según las mareas y que está enclavado entre un paisaje dunar de increíble belleza.
 
 
Hacia La Mareta.
 
 
Lago de La Mareta.
 
Si nos asomamos a la playa veremos Peña María, un saliente rocoso que tiene una curiosa historia de amor; en el siglo XIX vivieron en Granadilla dos amantes, María y Juan. El se embarcó en busca de fortuna hacia América y pasados muchos años, ella recibió una carta de su amado indicándole que regresaba a la isla para vivir juntos el resto de sus días, mas el tiempo pasó y no llegaba y María lo esperaba continuamente en la costa olvidándose de regresar a su casa y quedándose sin hablar con nadie hasta que desapareció. Nunca se encontró su cuerpo y se dice que se quedó petrificada en lo que hoy es la roca que le da su nombre. En los alrededores crecen principalmente Aulagas (Launaea arborescens), Corazoncillos (Lotus sessilifolius) y Siemprevivas (Limunium pectinatum) donde sobrevuelan distintas especies de aves migratorias como el Chorlito patinegro (Charadrius alexandrinus) y otras nidificantes como el Alcaudón real (Lanius excubitor). 
 
De regreso por el Llano de Rojas.
 
Con la tranquilidad de este bello paisaje desértico cuyo punto predominante es la omnipresente Montaña Roja y el único sonido es el del cercano mar, tomamos el camino de vuelta dirigiéndonos al Llano de Rojas que nos llevará directamente al aparcamiento. Frente a éste hay una carretera que discurre entre el Barranco de la Piedra Viva y el Barranco de los Balos, que nos llevará si nos apetece después de visitar este paraje, a la Cueva del Santo Hermano Pedro, un santuario prehispánico originario del siglo XVII donde se venera al Santo Hermano Pedro, el único Santo que existe en las Islas Canarias. 
 
HISTORIA DEL HERMANO PEDRO 
 
Pedro de San José de Betancourt (Santo Hermano Pedro) nació en el municipio de Vilaflor en el año 1626 y conoció las playas de El Médano, alrededor de Montaña Roja, en las labores de pastoreo acompañando a su padre, trashumando con su ganado de cumbre a mar y pasando muchas noches en la que hoy es la llamada Cueva del Hermano Pedro, declarada recientemente por su importancia etnográfica, Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias. En estos lugares también conoció la devoción a Dios heredada de su madre y el despertar de su anhelo en ayudar a los demás, ya que desde muy joven y después de morir su padre, a los 23 años, parte hacia América concretamente hacia Cuba y allí pasa otros diez años de su vida, hasta que en el año 1651 decide ir hacia Guatemala para formarse en la orden Franciscana. A partir de 1658 funda varias escuelas para niños, atiende a mendigos y prostitutas y a todo el que tenga necesidades básicas; constituyendo mucho mas tarde, después de su muerte en 1667 y a los 41 años, la Orden Hospitalaria de Belén, reconocida y aprobada por la Iglesia. Fue beatificado primero en el año 1980 y canonizado luego en 2002 por el Papa Juan Pablo II, siendo el primer Santo Canario de la historia reciente de las islas. 
 
© Texto y fotografías de Francisco Fariña  

miércoles, 3 de febrero de 2010

MONTAÑA DE GUAJARA

MONTAÑA DE GUAJARA
(2715 m.)

FICHA DE LA RUTA 

TÉRMINO MUNICIPAL: La Orotava y Granadilla. 
COMO LLEGAR: Entre el kilómetro 46 y 47 de la carretera TF21 que parte desde La Orotava y termina en Granadilla de Abona está el Parador Nacional del Teide. 
COMIENZO: Parador del Teide. 
FINAL: Parador del Teide. 
DIFICULTAD: Media - Alta. 
DURACIÓN: 6 horas. 
LONGITUD: 9,2 Km. 
PROVISIÓN DE AGUA: No. 
LUGARES DE INTERÉS: Parque Nacional del Teide; paradores; Ruta de alto valor paisajístico. 
VENTAJAS: Recorrido circular de paisajes impresionantes y señalizada como RUTA 31, RUTA 15, RUTA 5 y RUTA 4 pertenecientes al Parque Nacional del Teide. 
INCONVENIENTES: La Altitud y el desnivel. 
TIPO DE RUTA: Travesía de alta montaña. 
 

Panorámica desde la Degollada de Guajara. 

 CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA 

Desde el Parador del Parque Nacional del Teide comienza un sendero recto de firme pedregoso y llano entre Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius), Rosalillos de Cumbre (Pterocephalus lasiospermus) y Hierba Pajonera (Descurainia bourgeauana) que se dirige hacia la pista forestal de Siete Cañadas ; después de unos seiscientos metros cruzaremos dicha pista y comenzamos a ascender entre la Montaña de las Piedras y Los Azulejos por un sendero zigzagueante dejando atrás unas fabulosas vistas del Mirador de la Ruleta con el Roque Cinchado y Roques de García que sobresalen espectacularmente del resto del paisaje , dicha subida está señalizada como RUTA 31.


Punto de partida en el Parador (i); RUTA 31 hacia la Degollada de Ucanca (d)


Los Roques de García junto al Parador. 

Por la cara norte de Los Azulejos el firme es arenoso compuesto por vano o jable de color ocre claro. Mas adelante, cuando encontremos un pino muy solitario, comienza la verdadera subida que se dirige hacia las Cumbres de Ucanca por un estrecho y zigzagueante camino muy pedregoso que a veces dificulta mucho el paso. Después de unos quinientos metros de subida considerable superando un desnivel de unos doscientos metros, llegaremos a un corredor bajo una impresionante pared rocosa y sobre una morrena que se precipita por las laderas que acabamos de subir.
 

En el corredor antes de llegar a la Degollada de Ucanca.


Hay algunas Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius) y un Pino Canario (Pinus canariensis) que crecen muy solitarios junto al camino. Seguiremos con cuidado a la derecha bajo este mole roca y recorreremos unos doscientos metros hasta encontrar una salida hacia la Degollada de Ucanca donde hay un caos de grandes piedras. Estando en la degollada, tomaremos a la izquierda por un camino poco definido y entre Retamas (Spartocytisus supranubius), Alhelí del Teide (Erysimum scoparium) y Rosalillos de Cumbre (Pterocephalus lasiospermus) haciendo un recorrido siempre en ascenso y entre grandes piedras que parecen de los continuos derrubios de las paredes que se alzan frente a nosotros.Otra pared rocosa encontraremos frente al camino impidiendo el paso directo a la cumbre, por lo tanto tomaremos por otro corredor bajo el acantilado hacia la derecha, donde podremos ver algún Cedro Canario ( Juniperus cedrus ), árbol endémico de la macaronesia en peligro de extinción.


Despues de salvar la Degollada de Ucanca. 

Unos doscientos metros después encontramos un paso a la izquierda por otra degollada con fuerte inclinación, que tendremos que salvar entre grandes derrumbes y para culminarla, un tramo de fuerte ascenso por un firme muy suelto compuesto de jable blanco que se hace interminable ya que la altitud cada vez es mayor (2600 m.) unido a la dificultad del paso por el firme irregular. Después del sobreesfuerzo y observando preciosas vistas de la cresta que cierra Las Cañadas del Teide por el sur, con picos como el Sombrero de Chasna (2405 m.), el Risco de la Magdalena, el Sombrerito (2328 m.) y mucho más al norte los Roques de Chavao (2133 m.), desembocamos en un mar de Retamas (Spartocytisus supranubius) sin dejar el continuo ascenso, esta vez más suave y donde podremos fijarnos, si tenemos suerte y está en floración, en la Violeta del Teide ( Viola cheiranthifolia ), endemismo exclusivo que crece solamente a partir de los 2100 metros de altitud llegando incluso a los 3600 metros en la cima del Teide.


Violeta del Teide (yo); el sendero de la RUTA 15 (d).
 
Unos cuatrocientos metros después llegaremos a un cruce de caminos, es la RUTA 15, Alto de Guajara, como así lo indica una señal incrustada en una roca; en apenas cincuenta metros estaremos en la cima de Montaña Guajara a 2715 metros de altitud.


Alto de Guajara.

Hay una edificación rectangular de rocas, dicha construcción se debe a que en el año 1856 recaló en este lugar el astrónomo Charles Piazzi Smyth (1819-1900), precursor de dicha ciencia en Tenerife. Venido de Edimburgo llegó a Tenerife a bordo del buque Titania y junto a su mujer y un buen equipo de ayudantes se instaló en lo alto de Montaña Guajara y se sintió allí unos dos meses realizando estudios astronómicos con telescopios facilitados por varios colegas suyos. Se desplazó luego a Altavista, denominado en esa época la Estancia de los Neveros, y montó allí otro telescopio que tuvo que desarmar con ayuda de un relojero del Puerto de la Cruz ya que sus delicadas piezas tenían que ser manipuladas por expertos ópticos y mecánicos, para embalarlo en varias cajas y transportarlo desde el puerto a lomo de siete caballos hasta el lugar elegido. En Altavista observaciones hizo de la Cueva del Hielo, de la luna, de los planetas, incluso distinguió los anillos de Saturno; todos estos estudios hechos en las cumbres de Tenerife los plasmó en un libro que sería referente de la astronomía mundial de la época. Más tarde, ya en el siglo XX, Jean Mascart visitó expresamente la isla y subió a Montaña Guajara a observar el cometa Halley, maravillado por las condiciones climatológicas del lugar para realizar observaciones, modificar la creación de un observatorio de carácter internacional en Guajara. La Montaña de Guajara, tercera cumbre de Canarias después del Teide y de Pico Viejo, también tiene una leyenda Guanche; cuentan desde este magnífico lugar se arrojó al vacío la princesa Guajara, amada de Tinguaro hermano del Mencey Bencomo, Rey del Menceyato de Taoro, después de perderle en la batalla de Aguere frente al conquistador Fernández de Lugo.  


En el Alto de Guajara.

Después de disfrutar de una vista inigualable del Teide y de su entorno, iniciamos el camino de bajada por el sendero que está perfectamente marcado y que desciende suavemente y luego bruscamente por firme arenoso entre Retamas del Teide (Spartocytisus supranubius), viendo la impresionante crestería norte del Circo de las Cañadas y sus picos principales como Montaña de Pasajirón (2529 m.), Roque de la Grieta (2575 m.), Montaña de la Angostura (2382 m.) y la Mesa del Obispo. Al fondo del circo podemos distinguir casi en su totalidad la pista de las Siete Cañadas que viene desde El Portillo y termina en Los Azulejos, cerca del Parador, la cual tomaremos al descender desde la Degollada de Guajara.


Descenso hacia la Degollada de Guajara.



Las vistas son impresionantes.



Sendero llegando a la Degollada de Guajara.
 
El camino es resbaladizo debido al inestable firme formado por lavas sueltas, pasaremos junto a formaciones rocosas que nos sirven de balcón natural hacia Las Cañadas ofreciéndonos unas vistas vertiginosas del lugar. Al llegar a la Degollada de Guajara encontraremos el final de la RUTA 8, EL FILO y el comienzo de la RUTA 5, Degollada de Guajara, ésta nos llevará por un sendero marcado y zigzagueante en fuerte descenso y entre multitud de Retamas (Spartocytisus supranubius) , Alhelíes del Teide (Erysimum scoparium) y Rosalillos de Cumbre (Pterocephalus lasiospermus), bajo el impresionante Roque del Agua y formando parte del mítico Camino de Chasna que unía La Orotava con Vilaflor. 
 
Descendiendo desde la degollada de Guajara.


Cañada del Montón de Trigo desde la Degollada de Guajara.

Después de unos 1300 metros de recorrido estaremos en la Cañada del Montón de Trigo, ya en la RUTA 4 de Siete Cañadas y caminaremos por la pista unos cuatrocientos metros hasta la Cañada de la Mareta donde está la conexión de la RUTA 16 del Sanatorio, una vez aquí ignoramos dicho enlace y seguiremos hacia la Cañada del Capricho, distante aproximadamente un kilómetro y medio, donde se alzan enormes paredes que conforman un paraíso para escaladores.


Señalización de la RUTA 5, Degollada de Guajara.
RUTA 4 de Siete Cañadas (i) y señalización de la RUTA 16, El Sanatorio (d).



Llegando a la Cañada del Capricho (i); Montaña Guajara (d).

Rebasado el lugar, a unos quinientos metros, encontraremos la desviación a la derecha que nos llevará de nuevo al Parador del Teide por el mismo sendero que tomamos en el punto de partida y por lo tanto es el final de esta sorprendente ruta.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña